viernes, 22 de febrero de 2008

respirar


"respirar", lápiz, 2006

abrieron el pecho y la barriga,
sacaron flores marchitas,
animales grises,
una cuerda de cien metros,
que usaba para ascender a las copas de los árboles y las montañas,

y tocar, desde ahí, la cúpula,
no respirar.


habiendo recuperado los tesoros,
le enterraron,
con prisa,
sin nombre,

todo para que la gente olvide al duende.

marcaron el número en el aparato,
y con voz de máquina se escucho decir:

"misión cumplida".

Otro asalto a la memoria.