sábado, 16 de marzo de 2013

Vivir al ras del suelo





En el mercado de mi ciudad varias casetas de venta lucen abandonadas 6 de 7 días.

No es que la vida se contenga en ese lapsus, solo late lentamente en otras latitudes del suelo urbano.

Dos historias paralelas en una misma:

Un rubio turista cámara en mano sale del hotel una mañana cualquiera. 30 pasos de la puerta y tropieza con chuñitos blancos habilmente apilados en monticulos de 10 pesos. 2 por 15. En total 6 y en el saquillo otros tantos más, tal vez 100 pesos. Un puesto de tantos otros que se ven en el horizonte en todas direcciones.

Una hora antes, acurrucose a 30 pasos de la puerta, sobre un phullu terracota, una awicha de pollerra dispuesta a vender la materia para un buen phuti. La isla de lana de oveja es una entre otras de plástico y con sombra. Todas, en conjunto, son un archipielago multicolor donde el tiempo del suelo-acera-transeunte corre distinto al del suelo-calzada-automovil.

- Comprarime caserito, uno a 10, dos por 15. Bien rico es este chuñito. Harto te va a gustar.

En la cabeza dorada se maquina un reflexión ante la provocación: ¿Será que vende todo en el día? Si no es así ¿Cómo le hace para vivir la abuelita? Pobrecita le voy a comprar toda su papa para que se vaya feliz a descansar.

- ¿Cuánto me vendes todo tu chuño?

- ¡Ay joven! ¿Cómo vas a comprarme pues todo? Llevarite pues unito aunque sea, solo 10 pesitos. 2 por 15.

Detrás de la sonrisa y la sorpresa: ¿Por qué se niega a mi buena oferta? ¿Qué acaso no le estoy ofreciendo retirarse a casa temprano vendiendo todo su stock y volver mañana u otro día o simplemente ser feliz el resto del día?

- Pero abuelita, le estoy ofreciendo comprarle todo su chuñito ¿Por qué no quiere?

- No pues joven, y ¿Qué voy a hacer el resto del día? De venderle le vendería pero no pues. No siempre. Más rato va a venir mi nietita de la escuela de la esquina. Y doña Petrona va a traer el almuerzo, hoy toca zapallo y de segundo guiso de cordero. Además su hermana de la Lucha le esta echando ojo a mi puesto. No siempre. Llevate uno aunque sea y 2 por 15.

Derrota y 15 en mano, el chuño se guarda en la mochila.

- Gracias caserito, Vas a volver mañana pues.
- Ok, buen día. Bye.