lunes, 14 de septiembre de 2026

Tanagra - Rainer Maria Rilke



 




domingo, 13 de septiembre de 2026

Satie rumbo al mercado






acabo de ver a Satie caminando por el borde del río.
lo acompañé hasta la estación del tren rumbo al mercado.
me dijo que necesitaba cultivar la inspiración, 
andaba estancado.
en la bolsa llevaba un block de canson. 
le pregunté: ¿pintas?
sonriendo me dijo que sí, y que también tallaba figuras
en maderas y en huesos.
que había intentado la xilografía y el collage,
que las artes se le daban bien.
mas con la música, sufría un montón.
se subió al tren con muchas señoras que llevaban apuro
para hacer las compras, llegar al trabajo.
chau erik, suerte, le dije.
seguí mi camino con la gymnopedie 2 en la cabeza.
debo comprar los huevos, la leche y las salchichas.



sábado, 12 de septiembre de 2026

julieta







                la julieta no llegó, 
                se fue corriendo pata pelada,
                tomando su chocolatada, 
                riéndose de nosotros.
                no quiso venir,
                se quedó jugando con los chanchitos
                en el barro,
                los dientes de león
                y cuanto árbol encuentra
                a su paso.

                imagino su sonrisa,
                de dientes apenas alineados,
                sus labios delgados, 
                el izquierdo inferior un poco inclinado,
                y esos rulos castaños,
                perfumados de pitaya 
                y que serían la perdición
                de un poeta 
                converso al canto.




viernes, 11 de septiembre de 2026

¿alcanza?




la calle está llena de gente que no nos mira,
van todos en su menester sonámbulo.
ella me quiere cerca,
en las aceras de cemento, húmedas y secas,
y de vez en vez toma mi mano cuando me desvío.
cuando estoy a pasos de un barranco
o sigo una trampa aromática,
me empuja por la senda de tierra, flores y topos.
huelo su pelo, las comisuras de su piel, su cuello:
agua y jabón combinados con sudor nuevo.
cuando toca avanzar se deja llevar acelerando el paso.
tiembla un poco.
no dice que tiene frío,
pero le doy mi chaqueta destartalada,
la que combina mis aromas con los de su gato.
ella se ríe y dice que huele rico,
que parezco un espantapájaros galante
de novela victoriana.
caminamos así, ridículos,
mientras el sol se va.
si toca parar, cierra los ojos;
no hay mapa, solo nuestras piernas.
me abraza y besa.
yo no quiero que el camino se termine.
vamos al mercado por la comida de la semana.
la que vende frutas tiene las manos rajadas
de pelar tanto sol. regatea con ella
y las dos ríen como si el mundo no pesara.
cargamos las bolsas. ella paga.
miro las monedas que quedan
y pienso en los que no pueden comprar nada.
me pongo un poco triste;
ella me toca el rostro con una media sonrisa
en los ojos.
esquivamos los gritos en tiempo real,
compradores que saltan ofreciendo cebollas y papas,
y corremos, y cargamos
acrobáticamente las bolsas.
en la parada de los buses,
lejos, cansados,
hay un señor que cuenta sus monedas tres veces.
ella juega con mis manos. yo miro al hombre.
pienso que la ternura también es esto:
estar de pie, esperar, no tener suficiente,
y aun así tomar la mano de alguien.
en el bus, el mundo es una fotografía espontánea.
qunque esté cansada, ella me regala su sonrisa.
no sé si es porque me quiere
o porque aprendió a sonreír
para que el mundo no la aplaste.
y con eso, por hoy ¿alcanza?

jueves, 10 de septiembre de 2026

ser algo

Isabel Miramontes, Big Step




                en la mar de la contingencia: 
                hambre, frío, 
                epifanía de la soledad y la finitud,
                pregunto:
                ¿cómo ser cincel y piedra en tus manos?
                y no alud, bolón en alquitrán,
                arena o cristal.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

bonus

        dimos tres vueltas a la pista
        te conté que había cerrado un libro corto de poesía
        que como último trabajo quise incorporar un texto bonus
        te conté tres cosas:
        de la búsqueda de Cesárea por Ulises, Arturo y Juan
        de un adagio que me regalaron
        de la muerte de Elias.
        me dijiste gracias por alegrarme el día
        te abracé y te di un beso.
        acá el último texto del libro:



martes, 8 de septiembre de 2026

en la naturaleza de la luz del día




            quisiera tocar el brillo y el calor de tu mirada,
            contenerla por un momento entre mis manos,
            adivinar por los intersticios de mis dedos
            si tu iridiscencia es de tonalidad azul, morada,
            si quemas o eres cuerpo oportuno de invierno,
            si hueles a flores del campo o a agua salada.

            quisiera preguntar a tus ojos si al escapar olvidan,
            si lo que ves, que también vi yo, es lo mismo.

            quisiera tocar el brillo y el calor de tu boca,
            pero eso sería poseer ya una parte de tu cuerpo,
            y eso ya no hace sentido en la razón
            que no sabe de la naturaleza de la luz del día. 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Aquella orilla nuestra [fragmento] - Elvira Sastre

 










domingo, 6 de septiembre de 2026

entre dos aguas






                entre dos aguas se sostiene el deseo en todos sus colores:
                aprieta los dientes para entonarse de morado;
                es rojo sangre cuando abandona las enaguas y pantalones;
                cuando se hace simiente, del verde al azul cielo;
                al soltarse en el río, se ahoga o llega al mar nocturno,
                entonces es cielo negro de noche nublada, sin luna.

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

Gradiva






            se apoya sobre las suelas para no perder el paso,
            desconfía del sostén de la tierra,
            de cada huella, palabra que no pronuncia.
            el río de lava le sigue muy de cerca,
            con paciencia mineral, la de lo que nunca duerme;
            ella siente en los tobillos un calor que no es suyo,
            un fuego que la busca desde antes de nacer.
            la dirección es la ansiedad de olvidar,
            el nombre de quien le dio las alas,
            esa boca que la nombró en la sombra,
            olvidar que alguna vez fue agua y no ceniza.
            pero no sospecha que igual arderá en otro cuerpo,
            que su piel será el mapa de otra hoguera,
            que su paso quedará grabado en otra sangre,
            río secreto que corre bajo la tierra.

viernes, 4 de septiembre de 2026

duelos








duelo 1: el perdedor

mi cuerpo se desploma lentamente, la rapidez no es lo mio.
fulminado yazco sobre la tierra, el chorro estrepitoso sumerge mi cuerpo,
y la tierra caliente de la plaza de los amantes abre sus entrañas para recibir mi ofrenda.
el clavel blanco que pusiste en mi solapa, roto, se torna marrón y luego negro.
el olor a sangre cocinada se apodera de mi.
mi última imagen de ti es la sonrisa en tus ojos,
y el atisbo aromático de tu pelo de manzanilla.
a contraluz, tu silueta brillante se retira a paso de victoria.

duelo 2: la vencedora

disparo veloz, la bala del hasta siempre, atraviesa su pecho.
cae sobre la tierra de la plaza de los amantes sin reacción, la sangre bulle y me salpica.
la tierra negra saborea mi ofrenda de carne fresca.
el clavel que puse en su solapa se vuelve una mariposa negra: 
sus alas revolotean mientras el aroma a pólvora y carne quemada me envuelve.
guardo el revolver y veo por última vez al infeliz.
veo su boca ensangrentada, como si hubiera mordido una fruta colorada, jugosa.
me sonríe mientras la mariposa lo acarrea hacia la muerte. 
pienso que pude amarle. 



jueves, 3 de septiembre de 2026

ríos






            mi madre le tenía miedo al río

            siempre vivió al borde de uno.

            una noche de lluvia y desborde,

            del arrabal inundado, el turbión

            casi se la lleva con sus hermanos


            cuánto horror experimentado,

            salir del lodo y apenas respirar,

            buscar nuevo resguardo.


            hoy, la ciudad se comió al río

            pero no el miedo de mi madre.

            yo le tengo miedo a la gente

            que hace a la ciudad, que se come

            cerros con árboles y valles

            con ríos, donde hubo agua clara.



miércoles, 2 de septiembre de 2026

El mar y la guitarra en busca de la lluvia - Rei Berroa


 

martes, 1 de septiembre de 2026

la colina





            vivir en la colina,
            contar los días como kilómetros.
            esperando el sol,
            esperándote a ti:
                        que vengas por el campo
                        y me regales tus manos
                        para sembrar trigo,
                        tocar la pianola,
                        vestirnos de abrazos
                        consumar el hechizo
                        en mi cuerpo
                        que también es tu vida.



lunes, 31 de agosto de 2026

me habría gustado



“El beso dia de muertos”, Griss Ruiz


besan sin comprender gran cosa 
del protocolo de la reproducción social de la ternura.

besan y se dejan besar.

hay monstruos que devoran besos de niños,
hay tías que besan de todo y nada,
besos de puro consuelo
y los que se roban a hurtadillas.

cuando el asunto se pone apasionado, 
pasamos de la mejilla antes de hacer el amor.
sobre una manta en el bosque,
y tratamos con besos hirvientes.

también están los besos de película antes de la batalla final.

están no tan épicos y falsos,
los que se dan con los labios partidos.
los besos como último refugio ante el hambre y el frío.

hay un beso al final de mi revolución
—si es que la victoria nos pilla vivos—.
habrá uno en la cima de la gloria,
otro tal vez en la sima de la derrota.

hay en los besos un hogar extremo.

me habría gustado saber si tus labios también son fríos...



domingo, 30 de agosto de 2026

El amante de Lady Chatterley [fragmento] - D. H. Lawrence

    




    Pero cuando terminó aquella lenta y cautelosa inspección de su territorio -un recorrido de casi cinco millas-, se sintió fatigado. Subió a lo alto del promontorio y observó los contornos. Imperaba el silencio, roto solamente por el leve murmullo de la mina de carbón de Stacks Gate, en la que se trabajaba sin cesar. Y pocas luces había, como no fueran aquellas que formaban brillantes filas de instalaciones de superficie de la mina. El mundo yacía dormido en la oscuridad, embrutecido. Eran las dos y media. Pero, incluso dormido, aquel mundo era cruel e inquietante, y se agitaba con el ruido de un tren o de un gran camión a su paso por la carretera, o con el destello rosáceo, como un relampagueo, salido de los hornos industriales. Era un mundo de hierro y carbón, con la crueldad del hierro y con el humo del carbón, y con la inacabable, inacabable codicia que lo impulsaba todo. Sólo codicia, codicia agitándose en el sueño.
    Hacía frío y el hombre tosía. Un frío vientecillo barría el promontorio. Pensó en la mujer. En estos momentos, el hombre hubiera dado cuanto tenía o cuanto llegara a tener con tal de poder abrazar el calor de la mujer, envueltos los dos en una manta, y así dormir. Hubiera dado todas las esperanzas de eternidad, todos los beneficios del pasado, con tal de estar con ella, junto a ella, envueltos en una manta, y dormir, solo dormir. Parecía que dormir con la mujer en sus brazos fuera su única necesidad.

sábado, 29 de agosto de 2026

te dejo olvidar







            comprendí una parte de la verdad. 

            los ojos no engañaban, 

            se notó el recorte de presupuesto 

            en tus apariciones en el show 

            en que nos tocó hacer de actores extras.


            se terminó el paseo, continúa el viaje. 


            en adelante y retrospectiva 

            te invocaré por la costumbre de extrañar. 

            no te molestes por favor. 

            estoy resignado al retiro y la bronca.


            el amuleto oxidado reposa 

            entre piedras de ríos y montañas 

            por donde debimos ir pero no llegamos.

            el hueso tallado que hice no lo verás nunca, 

            se combinará con mis huesos 

            cuando toque arder en la tierra.


            no te preocupes, dijiste 

            mientras desaparecías en la multitud y los días.

            dije que me toma tiempo comprender, 

            que mi sentido me nubla 

            y que se que el tiempo no espera respuestas. 


            vuela la angustia.


            tal vez no querías, 

            esa la parte de la verdad que nunca sabré. 

            y está bien, somos simples mortales.

            las taras del mundo 

            prescriben el miedo antes que la libertad.


            pero ya, consumo tu solicitud, te dejo olvidar.


            esta mi ofrenda final a la tierra, 

            al río, a los huesos que arderán


            acá termino este monumento

            a la memoria de nuestros días. 

            horas de miniatura en el mercado de los deseos 

            y la suerte con blancas.

viernes, 28 de agosto de 2026

puño vacío





pienso en el tesoro de tu sexo 
y tu útero llamándome para incendiar tu hogar
pero solo pienso, a veces deseo, 
pude asaltarlo entonces, pero no, solo pienso

jadeo impotente mientras mi cuerpo erecto 
se marchita al ver que eliges a otro
enciendo el cigarrillo 
y pongo en práctica lo que predico: 
                                                        es bonita la vida
                                                        aún sin tí, 
                                                        sin nadie en el camino
                                                        aún sufriendo
 
                                                        caminando en el parque
                                                        me duele el puño vacío