el lobo corría veloz detrás de su presa
en el apuro resignado, pensaba jadeante:
¿cómo será morir en sus fauces?
el lobo corría veloz detrás de su presa
en el apuro resignado, pensaba jadeante:
¿cómo será morir en sus fauces?
vuelvo al lugar del crimen.
los verbos se conjugan en desorden.
te vas y vuelves sobre mis pasos.
un eco a caballo gira y crea un tornado que me eleva,
enciendo la lámpara,
el jardín siniestro y congelado se sonríe al reconocerme.
entonces me pregunta:
¿esperando de nuevo?
si.
voy sobre tus pasos por el camino de siempre y todavía.
los críos que esperan en casa
aprenden con su ejemplo: el método.
saben que un día será el turno
de lo extraordinario: lidiar con la hydra ilustrada.
para ese momento no solo habrán desarrollado
saberes y habilidades formales para la vida
y su corrección cotidiana:
el camuflaje, la mimética de lo vulgar,
sino la rebeldía fundamentada.
pero no bastará con ello.
para romper el círculo
de cabezas de serpientes cortadas
y decenas nacientes,
—dicen los hermanos mayores—
tocará estudiar con ahínco.
resolver la ignorancia
de lo que hay en el sustrato,
en la entraña de la bestia.
no se trata de ser el malestar latente,
sino la cura que construye espirales
de sonrisas fértiles,
curtidas en el lomo invertido de la injusticia.
cuando combinemos
sabiduría con desencanto
ya no cortaremos más cabezas.
secado el manantial que las nutría,
produciremos sobre sus restos
flores en lugar de furia.
será entonces
—dicen los amautas—
que volverán con los hombres
los cóndores, sikuris, pumas,
rococos, cuys, cisnes,
delfines, lechuzas, tucanes,
tortugas, mullus y llamas,
a beber de la yakumama
y a comer de pachamama,
al cobijo de papá wiracocha
y papá inti.
dialogaremos con las tajllas
y aprenderemos
los secretos de los apus.
construiremos nuevas casas
para los jóvenes.
descifraremos nuevos resplandores
en el cielo nocturno.
y a la alborada
haremos poesía
en el retozo tierno y juguetón
de nuestras runas y warmis.
no estoy vencido.
hace treinta otoños, como hoy
hoy 17 del 05 del 26, 17 ciclos solares de la partida de benedetti, viviendo con la sangre templada, y entre 10-20 celsius. no es la circunstancia elegida, un 7, es lo que hay darío. por ahora, caminando
de vez en cuando, además de visitar la lectura, en la ruta, nos visitan el poema y la canción siamesas
Es tan poco*
Lo que conoces
es tan poco
lo que conoces
de mí
lo que conoces
son mis nubes
son mis silencios
son mis gestos
lo que conoces
es la tristeza
de mi casa vista de afuera
son los postigos de mi tristeza
el llamador de mi tristeza.
Pero no sabes
nada
a lo sumo
piensas a veces
que es tan poco
lo que conozco
de ti
lo que conozco
o sea tus nubes
o tus silencios
o tus gestos
lo que conozco
es la tristeza
de tu casa vista de afuera
son los postigos de tu tristeza
el llamador de tu tristeza.
Pero no llamas.
Pero no llamo.
manies, pipocas, papitas fritas © 2008. Blog design by Fernando Coello (Randomness)