viernes, 16 de octubre de 2026

pareidolia




espectros con su rostro
en cada lugar y en cada momento.
un paso seguro al sanatorio,
o por lo menos a terapia.

ya no se trata de un tic obsesivo,
como contar múltiplos de cinco,
sino de verla ocupar el rostro
de cuanta mujer pasa a mi alrededor.

todo empezó con su alzado frontal
y la melena ensortijada:
la primera posesión.

después vinieron su perfil
y la memoria de su silueta de espaldas,
hasta que su fantasma ocupó
todo cuerpo femenino.

viene siempre por mí,
me habla,
dice un poco de todo,
y yo le respondo con cortesía que lo siento,
que fue mi error malinterpretar
los signos comunes de su anatomía.

despierto mil veces ante sus embestidas.

y extraño contar coches y losas:
cinco, diez, cien, mil.

y vuelve a aparecer. 


jueves, 15 de octubre de 2026

tercerita







«Al paso» llegamos dos veces 

en un primer intento
contamos y olimos libros
a medio uso,
vaciaste tus bolsillos
en tus títulos y en el mío:

en el que me regalaste
me alegró la ballena del logotipo,
una edición de bolsillo
de cuentos de niños traviesos
que trepan globos sin rumbo
y de ases de máquinas volantes;

en los tuyos,
el amor y sus demonios
y la pasión que destruye
a Calisto y Melibea

afuera un aguacero.
comimos galletas de avena y frutos rojos,
bebimos café
pensé que temblabas de frío
tonto, ¡tontísimo yo!

en un segundo intento
los ritmos eran otros,
temblaba yo de calor

sobre la mesa no había libros,
solo una charla
sobre un doctorado francés en astrología,
películas fantásticas que no conocía,
una artesanía vienesa,
el futuro en una mano de cartas,
en las líneas de mi mano,
el pecado y su castigo

en la cueca
la segundita
es preámbulo de la tercerita
y —si los cuerpos quieren—
se puede bailar hasta la muerte



miércoles, 14 de octubre de 2026

las doce




los segundos, las semillas, los colibríes
se amontonan
y el verde sube oloroso por los cerros

los frutos tempranos de la primavera
pasan por las calles en carretillas de lata,
pregonados de esquina en esquina:
uvas coloradas y verdes que brillan
y una palta del tamaño de una liebre
que salta del montón

un niño pide cosquillas menudas
con la boca llena de plátano:
la campana le ha regalado un recreo

otro llora porque le dieron un pelotazo
y el suelo se come su manzana;
las hormigas hacen fila por el almíbar

en la pared, la rueda gira
hasta juntar sus tres radios en las doce

los colibríes beben de las flores amarillas del portal
y el niño de la manzana
sigue llorando bajo ellas

martes, 13 de octubre de 2026

deserción


un hombre solo,
sentado en una banca barroca
de plaza moderna, ascética
—de esas incómodas que sirven
para tomar el sol, bañarse de viento
y pensar—,
piensa que ella es una piedra preciosa
de las que brillan en estantes aterciopelados,
inasible

un estruendo,
como una torre de piedra que se desploma,
rompe el piso:

las palomas se levantan todas a la vez
y no vuelven a bajar;
el agua de la fuente se escurre
en hilos lentos hacia arriba;
la luz se dobla sobre algo
que no se ve:
una nave de bóveda de aire
y columnas de nada,
más alta que la iglesia de la esquina

se abre una puerta en el vacío
y en el umbral, suspendida,
una sonrisa asimétrica,
envuelta en membranas dolorosas,
da un paso en el aire:
eres tú

me envuelves también
y me dices que te hice falta

detrás tuyo
las plataformas flotantes se ordenan como escalones;
un zumbido grave trepa por mis huesos
y me desprendo del cuerpo
como de un abrigo mojado

miro atrás y abandono el tiempo,
la plaza, la banca y mi nombre:
como Fowler en Júpiter,
ya no quiero ser hombre

al despertar
tengo las tablas talladas en la espalda
y en la cara un frío
que no es de esta plaza

un policía me dice que me vaya

buscaré una banca más cómoda,
cambiaré de plaza







lunes, 12 de octubre de 2026

12 de octubre

 




sobre el agua
la tierra despliegan
ambición y hiel

Amor y muerte - Giacomo Leopardi (1831-1833)


Muere joven aquel que al cielo es caro.
Meandro

Hermanos a la vez creó la suerte
al Amor y a la Muerte.
Otras cosas tan bellas
en el mundo no habrá ni en las estrellas.
Nacen de aquél los bienes,
los placeres mayores
que en el mar de la vida el hombre halla;
y todos los dolores,
todo mal borra ella.

Bellísima doncella,
de dulce ver, no como
se la imagina la cobarde gente,
al tierno Amor le hace
compañía frecuente,
y el camino mortal juntos recorren
y a todo sabio corazón alivian.
No hay corazón más sabio
que el herido de amor, ni que la vida
infausto más desprecie,
ni que por otro dueño
como por éste los peligros busque;
donde tu llama prende,
amor, nace el aliento
o se despierta; y tu saber en obras,
no, como suele, en pensamiento vano,
muestra el linaje humano.

Cando encendidamente
nace dentro del alma
un afecto amoroso,
justamente con él un misterioso
lánguido anhelo de morir se siente;
cómo, no sé; mas ésta es la primera
señal de amor verdadero amor potente.
Quizás a la vista entonces
espanta este desierto; acaso espera
el mortal que ha de hallar inhabitable
la tierra sin aquella
nueva, sola, infinita
felicidad que su pesar figura;
mas presintiendo el corazón por ella
terrible tempestad, quietud ansía
y refugio apetecem
ante el fiero deseo
que en torno ruge y todo lo oscurece.

Cuando lo envuelve todo
la formidable fuerza
y fulmina en el alma afán constanten
¡Cuántas veces te implora
con intenso deseo,
oh, dulce muerte, el dolorido amante!
¡Cuántas veces, oh, cuántas a la noche
o al alba abandonándose rendido
juzgó gran dicha que jamás pudiera
despertar de su sueño
ni ver la luz amarga nuevamente!
Y al son a veces de la triste esquila,
del canto que conduce
a los que mueren al eterno olvido,
con suspiros ardientes
de lo íntimo del pecho envidia turo
de aquel que bajo tierra habitar iba.
Hasta la tosca plebe,
el labriego, que ignora
toda virtud que del saber deriva,
hasta la joven tímida esquiva,
que de la muerte al nombre
sentía sus cabellos erizarse,
contemplan ya la tumba y el sudario
con un mirar de fortaleza lleno,
y en hierro y veneno
meditan largamente,
y aun en su indocta mente
la gentileza del morir comprenden,
Tanto a la muerte inclina
de amor la disciplina. Y es frecuente
que la tierna pasión llegue a tal punto
que la fuerza vital no se sostenga,
y el ceda el cuerpo frágil
a la terrible lucha, y de esta suerte
por fraterno poder triunfe la muerte,
o tanto instigue el Amor en lo profundo
del corazón que el tosco campesino
y la tierna doncella
con mano violenta
su carne juvenil den a la tierra.
Ríe entonces el mundo,
al que el cielo vejez y paz consienta.

Al ferviente, al dichoso,
al animoso ingenio
conceda el hado alguno de vosotros,
dulces dueños, amigos
del humano linaje,
cuyo poder no hay nada que aventaje
en el mundo, pues sólo la potencia
del hado es superior a vuestra esencia.
Y tú, a quien ya desde mis verdes años
honrando siempre invoco,
bella Muerte, piadosa
tan sólo tú de aflicción terrena,
si celebrada fuiste
alguna vez por mí, si del mezquino
vulgo la ofensa a tu esplendor divino
enmendar un día quise,
no tardes más, mis ruegos
vehementes escucha,
¡Cierra mis ojos tristes
para siempre a la luz, reina del tiempo!
Me hallarás ciertamente, a cualquier hora
en que tus alas hacia mí despliegues,
levantada la frente, apercibido,
resistiendo al destino;
la mano que al herirme se colora
con mi sangre inocente
no de colmar de elogios
ni bendecir, cual hace
por antigua ruindad la humana gente;
toda vana esperanza, en que se engañan
como niños los hombres,
todo necio consuelo
desecharé, y a nadie en tiempo alguno
oh Muerte, he de aguardar sino a ti sola;
tan sólo el día esperaré sereno
en que recline adormecido el rostro
en tu virgíneo seno.

(Traducción de Miguel Romero Martinez)






domingo, 11 de octubre de 2026

11 de octubre





a Adela



he cruzado varias sendas.
casi siempre voy directo a mis intereses.
alguna vez 

me detengo a conversar con las caminantes.
me lleva la charla
y dejo la tristeza por la senda.
vuelvo al día siguiente.


de mi travesía acompañada

rescato tres voces, cuatro:


una compañera estudiante dice:

el patriarca oprime con el orden casto

y hay que compensar los años postergados.


la madre de un amigo dice:

el sacrificio del cuerpo y los sueños

no alcanza para renovar nada

porque el tiempo en la piel no se rebobina.


una secretaria dice:

el salario no alcanza

y las horas extra

no pagan el saber técnico ni el político.

estoy mejor sin ese hombre.


una dirigente barrial dice:

nos aplastan desde adentro del género

y desde afuera del aparato.

por eso el pan nos cuesta el doble.


no sé si la única opción de un mundo alternativo

pasa por las mujeres,

o si lo digo porque las amo.


no sé si me mueve la costumbre,

el sueño de la mano de mi amada,

o el juicio afilado de la estudiante,

las miradas en la calle

de cuantas caminan de ida y vuelta a la escuela, 

al trabajo.


hay una sensibilidad que atraviesa los mensajes
y que yo no tengo.
la reconozco 
como se reconoce el olor de la casa materna
sin saber de dónde viene.


no entenderla no me priva de sentirla
—¿o será que la entiendo
y no quiero saberlo?—


los besos de mi madre.

la mano de mi amada.

las miradas en la calle.

eso es lo que sé del mundo alternativo.

lo demás son teorías

que todavía no sé leer.


para no tener que aprenderlas,

¿qué me ha bastado?

nacer hombre.



sábado, 10 de octubre de 2026

haiku 5







el viento sopla
ahí van los polluelos
vuelan y caen


viernes, 9 de octubre de 2026

gratis





súmame, súmate,
aliánzame, afiánzote,
empodérate, date y dame,
acompáñame, abrázote,
dame más


vive y víveme,

convivamos, vivamos
juntos
caminemos


            emprendimientos pegados con engrudo:

            el taller de liderazgo cuesta quinientas lucas,

            la terapia de pareja doscientas la sesión,

            el libro pirata de autoayuda está en oferta,

            el abrazo es gratis


te huelo,
muerdo tu barbilla,
saboreo tu rouge


saboréame, inhálame,
confíame
tu mano en mi bolsillo,
la mano fría,
hasta que se entibie


confíate,
dame más,
toquémonos
hasta el inicio de la noche
y perdámonos





jueves, 8 de octubre de 2026

a medio uso


obvio que los mercaderes
vaciaron de contenido la forma del hombre nuevo
y llenaron de fondo sus cuentas bancarias

—o eso dice el panfleto mal fotocopiado
que alguien dejó en el baño
a la rápida,
como con miedo—


lo que predican:
lo informal es un campo de oportunidad para las rentas,
la matemática del sentido común
dictada por el programa pedagógico
del ranquero* que financia al títere de turno


hoy los puestos del mercado
rebosan de capibaras estampadas
y de brillitos:
una niña arrastra a su madre por la manga
hasta el puesto de los capibaras
y yo no sé si soy la niña, la madre,
el capibara o el que vende


yo buscaba una camiseta tubular
del mejor algodón
con la foto del martirizado en Bolivia
pero no hay
y no me queda de otra que comprar
una a medio uso
de una banda de metal nueva


* ranquero (Bolivia): persona que acapara mercaderías a bajo precio para revenderlas más caras. Diccionario de americanismos, ASALE.


miércoles, 7 de octubre de 2026

tótem







                en este juego no sé si eres jaguar
                o si el jaguar es el tótem
                para no decirte que quiero
                y que me quieres.
                
                con la fijeza del acecho
                tu piel me roza.
                no veo tus ojos,
                pero sé que no parpadean.
                oigo tu jadeo
                y no es de fiera:
                es de mujer que también quiere.

                nos desgarramos el cuello,
    
            los torsos a tirones,
                hambre compartida
                sin que importe quién queda arriba.

                en el final no habrá cuervos,
                solo tu cuerpo y el mío,
                el aroma del cansancio,
                la habitación desordenada,
                la luz de la tarde
                y esta certeza sonsa y luminosa:
                que ha durado poco
                y que por eso mismo vale.

                si esto no sirve para nada más,                
                que sirva para esto,
                sin dioses,
                sin más muerte que la que traemos puesta.


nunca




no crucé ningún océano de tiempo,
solo la noche
—que es más larga—
para llegar
a los dos lunares
tallados en tu cuello

una voz aúlla en la calle
avisando del peligro

tomo tu cintura
y beso tu nunca

siento tu vida
latir contra mis labios helados

arriesgo la soledad
para tentarte

tu miedo, apagado,
me dice que esta vez
podría salir bien

después de beberte
apuesto a que sabrás
beberme tú
toda la eternidad




martes, 6 de octubre de 2026

soldadura





                            para subirse al tren del futuro

                            sospechar del frío,
                            sufrirlo acurrucado, abrazarse,
                            hasta que la noche se canse

                            imaginar el hambre y la sed,
                            comer insectos
                            con una ensalada de hierbas
                            y agua de lluvia

                            confiar en la espalda,
                            cargar la tierra
                            y volver a cargarla
    
                            tolerar la frustración
                            hasta que el hijo o el destino
                            terminen de doler
                            o terminen de llegar

                            zurcir los sueños
                            para que aguanten los tumbos
                            que invitan a saltar del vagón

                            masajear el compromiso en el collar,
                            el tatuaje en el brazo izquierdo,
                            la cinta roja en la muñeca

                            atizar el deseo
                            aunque llueva

                            temer a los amigos,
                            amar a los enemigos

                            fundar la voluntad en los huesos
                            para que su rotura y su soldadura
                            dejen cicatrices que prueben
                            que podemos elegir
                            una épica:
                            nuestras derrotas

lunes, 5 de octubre de 2026

solo





                        la chelista contó los tiempos apretando el mástil y el arco
                        miró los ojos del maestro en la guitarra asintiendo
                        ejecutó un solo filoso

                        de las butacas se elevaron cuerpos 
                        como burbujas del fondo marino ante un temblor




domingo, 4 de octubre de 2026

hechizo mata razón (versión 2)



 

                            cada paso es el pulso en otro cuerpo.

                            la acera se desdobla como un espejo:

                            de un lado camino yo; del otro, la deriva.

 

                            el orégano y el romero

                            se cuelan en los trajes de ciudadano,

                            en el bolsillo de la chaqueta, 

                            en el sombrero,

                            en el té que se enfría sobre el escritorio.

 

                            el tiempo dorado se vuelve barro en la mano que tiembla.

 

                            te filtras en los textos

                            que ya no puedo leer sin pensar en el timbre de tu voz

                            diciendo un poema.

                            no es un sabotaje:

                            es una rendición que huele a hierbas secas.

 

                            esto no avanza, se va quedando.

                            se demora en la piel,

                            en la forma de dormir,

                            en la sombra que me usurpa el día.

 

                            firmé la entrega sin saber

                            que el aire ya estaba suspendido,

                            entre el incienso, el perfume y las velas, 

                            en cada paso que es pulso en tu cuerpo.