sangra de dolor y ríe con sencillez
ante la mirada de un niño
que ha contribuido a engendrar,
al que cuida con instinto animal
y ternura de abecedario.
se pregunta si hay algo más allá de la traición,
del golpe, de una caricia en el cuello
mientras se rinde ante la conjura de un beso
que hay después de beber una cerveza barata.
¿se sumirá la vida en el rejilla del tiempo?
¿tendrá acaso la oportunidad de retirar la mejilla,
asestarle un golpe al demagogo
que consume la riqueza de sus ideas,
la vitalidad diaria de su cuerpo,
la hora de juego en un jardín amarillo,
el abrazo por la espalda a su amada?
