jueves, 11 de junio de 2026

yermo




        ante la integridad del blanco mandil del cielo
        se desparrama por todos lados mi mirada, 
        que no encuentra el borde.

                  el vértigo: es apenas soportable.

        los nevados de piedra, 
        cómplices sosegados,
        dormitan de frío.

        al tocarlos con los ojos 
        se congela mi cuerpo.
                        
        paralizada la vida 
        como todo el territorio que habito
        por estos días: 
        yermo fértil para tu ausencia.



miércoles, 10 de junio de 2026

Final del tango - Antonio Skármeta


Infierno infierno la turbia imagen de lo que soy entre los copetines los bocadillos de langostinos y el petit-bouche de queso, infierno mi inflamación entre las piernas mi lomo arqueado mordiendo aún otra maleza, otro infierno, ese que tienes tú, perra, ahí abajo, donde se combustiona la membrana más fina de mi piel, infierno este impúdico derrame de carne mientras hago el tango contigo (la del país lejano) y la piel de zorro de tu madre te cuelga sobre los pliegues de tu terciopelo, y tú levitas por la alta tierra de marfil desde donde asistes a mis contorsiones reventando un gesto, echando redondito el humo del cigarro por la boca, eso, ah já, y pensar aún en un día en que habría sido inteligente, perra, y que eran mis manos las que sabían morderte la cintura, la más hábil la derecha, y la mala era la izquierda, buscándote entre las costillas, y era un tiempo mejor, de vez en cuando llovía en el invierno, no como estos días agónicos, los parques incinerados, la triste tutula del Darío echando un chorrito en el parque, y la lluvia, en cambio, está sólo en los periódicos, llueve en un país lejano y no tan vacío como lo que eres, perrita, dulzura, amor, un país como Vietnam al que debieras conocer para que mudaras de planeta, para que no estuvieses todo el tiempo ahuyentándote los pájaros, para que no mancharas con tanto rouge la boca del cigarrillo, para que no combaras así tu vientre retirándote de mi sexo mientras bailas el tango, para que existieras, perra, fuera de esa zona, de esa nación tan frágil, de esa nariz tan respingada donde pareces fornicar con ángeles, y tus pupilas se dan vuelta llevando tus propios dedos del pelo descascarado de mi gamuza a la pelusilla un poco ácida de tus muslos, ah infierno, y conduces el animal de tu arcángel con tus propias yemas (¿quién eres, quién eres?: tu voz caliente), y se va rajando lentamente la marea en tu carne, y yo estoy lejos de tu incendio, yo contigo bailo tango, ni siquiera D’Arienzo o Canaro sino el francés, el de Brel, el más fúnebre, tal vez el más bueno para abandonar la música, cremarte mis sinfonías (la que me premiaron en Filadelfia, esa), y verte entonces apenas preocupada, la mirada violeta dulce corriendo abstraída el hilillo rojo de celofán de una nueva cajetilla de luckis, mientras yo repito un pasaje de violín, como si estuviera dialogando contigo, pero tal vez ni eso, quizás lo que suena no es mío sino Tartini, o Mozart, otra mierda, y mañana, mañana, sacudir en la casona del Arrayán la funda de los muebles (son los pájaros que se meten por los ventanales y las cagan enteras) y uno cree que va a llover, pero no es cierto, es sólo que todo se empantana tan fácil, los insectos en el aire, la radio en el mismo jingle, y yo una y otra vez, tan ineludible, tan encima, tan caliente y cercano, me viera mi madre muerta, ah-já-já-já-já, me vieran mis alumnos del Conservatorio con esta erección matutina, con esta aniquilación casi saludable, casi moribunda, casi lo único que me queda, perra, que me lo vas llevando en el tango, y mi lengua se corre más abajo de tu pelo, las papilas taladran tu selva, siempre te he visto como país, como un atlas ingenuo, un país lejano para el que no se otorgan pasaportes, mi lengua abriéndose en la maraña, buscando seca un trago, y luego y luego, el perfil brillante de tu oreja, y ahora encontrarlo, vivir ahí, lamiéndote, oh cielos cielos, toda concavidad tuya es imagen de mi muerte, es succión, es precipicio, caída libre, y quién nos viera que supiera, apenas mi lengua que ronda la dureza de tus cartílagos, ardes, pero casi nada, yo soy un incendio en este salón pero no importa, porque yo no existo, alguien podría describirnos, fotografiarnos, y no habría nada, apenas la imagen de un galán insistente, la palidez de una mina que sabe calentarse mirando a los hombres que fuman bajo los cortinajes del salón, al que ríe con los dientes en la mitad de la pista, al que mira sombrío el pliegue de tu terciopelo en la esfera de tu culo, y me mira, y vuelve a tus muslos, a la línea de tu pierna, y está bailando contigo el tango -ah, infierno-, su rodilla va exploradora bajo el buen corte de su pantalón a abrirte un poco los muslos, a acercarte la mejilla desierta, y tú me resistes, eres una nación remota, una especie de Holanda ambulante, de Indostán, y yo, mierda de mi, estoy firme con la huelga de la Sinfónica, te veo fornicar desde el palco, y yo soy el hombre que tú amas, y yo soy el hombre que te amo, y te curvas tan fácilmente ante esa mirada extranjera, es tan dulce tu rendición, tan flexible y maternal la linea de tu estómago,, como si un hijo lejano se te viniese replegando por tus huesos, los dedos blandamente hundidos en tu carne caliente, y casi flotas en la alfombra, elevada como una virgen ascendiendo, y yo debiera orarte, y otro te posee, y yo apenas existo, soy el hombre que tú amas, pero tu vientre se ha combado para mi, mi sexo naufraga en este salón, se muere en este tango, a ti te posee ahora un fantasma, y los trinos de la madrugada se despedazan afuera, o es mi sangre que estrangula los pájaros, esas aves que conozco bien, todos los pájaros que cubren la distancia desde la curva de tu hombro desnudo hasta los árboles desertados, esa madrugada que conozco bien donde el cigarrillo no te detiene, donde las sábanas casi grises son hostiles, casi se tragan tus piernas, pero tú cantas algo, algún tema miserable, y yo estoy tan mal con mis calzoncillos mirando el parque, y tú quién eres, y quién es Brel, y ahora perra qué has hecho con mis manos por qué se me aprietan así contra tu carne liberándote donde quiero el asesinato, y este vino que viene dando vuelta por todas partes, y ahora el estómago que se me desplaza y se me viene haciendo un incendio como quien dice, qué país es éste, qué lobos lo habitan, qué lengua se habla tan corta de respiración, tan inútil este jadeo turbio que me aprieta en la carne, qué me haces, qué tango es este que me está matando sin ninguna muerte, qué Santiago, perra, esta fuerza mía que se me dilata, es un cuarteto de Brahms el que estoy bailando y no te doy este triunfo: ten mi amor pero no mi rabia, y ahora que me acuerdo de ese tipo, que si, textualmente, se muere de amor en La princesa de Cleves y la música tal vez fuera de Lully, pero esto es peor, estos pantalones de mierda son cada vez más frágiles, mis piernas se van desnudando, tengo un asco aquí cerca, qué especie de maricón estoy siendo por amarte, así sin hablar, como la derrota del trompo cuando cucarrea y se desvanece en la baldosa del barrio, quién canta, cuál es el mejor pasaje que he escrito, y ahora el roce con tu pelo, y mi barba cada vez más pálida, mi bozo lampiño, y hasta el tórax Cristo que se me aprieta y me estoy pegando a tu camisa, y el pecho se me descoyunta, me están saliendo tus tetas adelante, como si estuviera gestando una granada en los flancos, mis piernas cada vez más lacias, el terciopelo moribundo y quién me aprieta, la madera del suelo se baja, mis pies tan pequeños en la alfombra, y yo dónde estoy, cuál es este silencio, y tú que me estas llevando con tanta rabia, y qué me importas, y tu sexo duro entre mis piernas como si te perteneciera, tú con tu trono a cuestas, tu mierda de sinfonía y cuartetos, tu boca mordiéndome el cuello, ahora si que te picaste, sabes que se me levantó la falda, es donde me aprietas así, se me sube la falda y los hombres ven mis ligas, contemplan cómo me corre el sudor por el muslo, y tú lo estás matando, y ya sé lo que va a pasarte, acabarás en ti, o en mí, cuando amanezca definitivamente, y tendrás tu propia repugnancia, tu conciencia latinoamericana, tu traje barato, pero yo estaré ahí donde tú dices, en una nación remota, ahí donde tu dices en otra galaxia, ahí lo tienes campañero: ese es el final del tango.





martes, 9 de junio de 2026

en el cumpleaños del capitán Odiseo



                    ¡salud, capitán Odiseo!

                    quién diría que de ese día de otoño
                    usted se proyectaría
                    hasta las cumbres empinadas
                    de nuestros corazones inexpertos

                    después de la tempestad:

                    le beso
                    le abrazo,
                    mi capitán

                    le pinto de azul —
                    que es del mar y del mundo—
                    lo que con sensibilidad
                    garantizo que conozco

                    y usted, siguiendo el programa:

                    tantea la marea y los vientos
                    extiende las velas
                    ajusta el timón
                    entre carcajadas
                    y dice 
                    que nos guía,
                    nos lleva:

                    ¡a por lo desconocido!

                    recogemos al pequeño juglar
                    los juegos de mesa
                    el rompecabezas de la luna
                    los chocolates
                    y soltamos las amarras

                    ¡salud, capitán Odiseo!

                    decimos entre arpegios
                    y canto nuevo

                    ¡salud!

                                                                                —y así las ballenas:
                                                                                mira sus lomos,
                                                                                parece que disfrutasen...

lunes, 8 de junio de 2026

ensayos


          aquí
       por debajo
      detrás del
         cielo
           en la tramoya
              de los días
                 viven también
                 nuestros dobles:
               la sombra, el reflejo,
                 el yo reprimido
               engranajes, entre
             silenciosos y cercenados
            transmutarán un día
              con nuestro fin
                 se fundirán
                    con el frío
                      cósmico
                          la oscuridad
                             y el olvido
                                 somos
                                 un
                                                   ensayo
                                                 ni menos ni
                                                                más




domingo, 7 de junio de 2026

Jandira - Murilo Mendes


Foto de Zulmaury Saavedra en Unsplash

El mundo comenzaba en los senos de Jandira.

Después surgieron otros elementos de la Creación:

surgieron los cabellos para cubrir el cuerpo,
las hélices de los brazos para cortar el aire
(a veces el brazo izquierdo desaparecía en el caos, quedaba solamente el brazo derecho).

Y surgieron los ojos para iluminar el resto del cuerpo.

Y surgieron sirenas de la garganta de Jandira,
el ámbito entero se hizo eterno de sonidos
más palpables que el de las aves.

Y las antenas de las manos de Jandira
captaban los objetos animados, inanimados,
dominaban los lirios, los peces, las máquinas.

Y los ángeles se desmayaban en los caminos visibles del espacio
cuando Jandira peinaba sus cabellos...

Después el mundo se mostró completamente,
se fue levantando, armado de anuncios luminosos.

Y Jandira apareció íntegra,
de la cabeza a los pies.
Todas las partes del mecanismo tenían importancia,

Y Jandira apareció con el cortejo de su padre,
de su madre, de sus hermanos.

Ellos obedecían las señas de Jandira
que crecía a la vida en gracia, belleza, violencia.

Los enamorados pasaban, olían los senos de Jandira
y eran precipitados en las delicias del infierno.
Ellos jugaban a causa de Jandira,
abandonaban novias, esposas, madres, hermanas, a causa de Jandira,
y Jandira nada les había pedido.

Y los diarios publicaron retratos a causa de Jandira.

Y aparecieron flotando cadáveres a causa de Jandira.

Algunos enamorados vivían y morían
por la mínima cosa de Jandira.
Uno de ellos se suicidó a causa de la boca de Jandira.

Otro, a causa de un lunar de la mejilla izquierda de Jandira.

Y los cabellos de Jandira
crecían furiosamente con potencia de las máquinas,
no se le caía ni una hebra,
ni ellas se los despuntaba.

Y la boca de Jandira era un disco rojo
tal cual un sol chiquito.

En torno al perfume de Jandira
su familia andaba atolondrada.

Las visitas se confundían en sus conversaciones a causa de Jandira.

Y un sacerdote en misa
olvidó hacerse la señal de la cruz a causa de Jandira.

Y Jandira casóse.

Y el cuerpo de Jandira inauguró una vida nueva,
aparecieron ritmos que estaban en reserva,
combinaciones de movimientos entre las caderas y los senos.

A la sombra del cuerpo de Jandira
nacieron cuatro niños que repiten
las formas y los ademanes de Jandira desde el principio del tiempo.

Y el marido de Jandira
murió en la epidemia de fiebre amarilla.
Y Jandira cubrió la sepultura con sus cabellos.

Desde el tercer día el marido de Jandira
hizo un brutal esfuerzo para resucitar:
no se conforma, en el encierro oscuro en que está,
que Jandira viva sola,
que sus senos, y sus cabellos perturben la ciudad
y en quedarse allí, inútilmente.

Y las hijas de Jandira
parecen aún menos jóvenes que la madre.

Y Jandira no muere,
espera que las trompetas del juicio final
vengan a buscar su cuerpo,
pero no vienen.

Y, si viniesen,
¡el cuerpo de Jandira
resucitará todavía mayor, más ágil y transparente!



sábado, 6 de junio de 2026

cronopia



                            miraba a través de la escotilla
                            perdida en algún punto 
                            de la escenografía en verdes

                            sus anteojos: murallas transparentes 
                            imposible saber con precisión, 
                            adivinar 
                            qué mira
                            lo que siente

                            será que se precipitó 
                            sobre el crecer de las plantas
                            o un orbe flotante acaparaba su campo

                            si, comprendemos por qué se fue 
                            con medio abrazo
                            cuando se puso a llorar

                            un día cualquiera para
                            los cronopios en el campo de batalla

viernes, 5 de junio de 2026

encrucijada


                                
                            el lucero anuncia el arribo de la penumbra
                            es el final de la tarde
                            
                            encuentras los caminos despejados
                            recuerdas que algo falta
                            pero has olvidado su nombre
                            no puedes elegir a dónde ir

                                            ¿qué inventarás?
                            
                            tienes prisa, y te miras los pies
                            fumas un cigarrillo
                            te pones serio

                            sonríes nervioso
                            te ajustas las mangas
                            enciendes otro cigarrillo
                            
                            escribes sobre no saber qué hacer 
                            cuando llegas 
                            a la encrucijada 
                            de la noche


jueves, 4 de junio de 2026

corpus resisti



                            mis manos, objetos contundentes

                            en la ópera diaria de ensamblar medicina.


                            mi mente que volaba persiguiendo luces

                            hoy se templa.

                            es vela. nave que pacta con los dioses.


                            mi deseo, calibrado en la cuadratura de mi piel,

                            que supo de tu cuerpo 

                            no renuncia al orbitar de tus promesas, tropicales.


                            mi causa perdida.

                            sangra en el pan de nuestros cuerpos distantes.

                            se precipita en el vacío entre Marte y Venus.


                            en este cuerpo que resiste.

miércoles, 3 de junio de 2026

Carta a una señorita en París - Julio Cortazar

 



martes, 2 de junio de 2026

planean




                            planean silentes

                            cuervillos de cañada

                            sobre tus aguas


lunes, 1 de junio de 2026

que dure





                    que me dure un poco más esta locura 
                    no puedo pensar un día sin evocarte
                    sin tu compañía sería del mundo aparte:
                    el de los cuerdos y su rígida montura

                    mientras resuelvo los deberes con finura,
                    dentro, hilvanará de oro su estandarte:
                    la procesión; fuera, cansado de rondarte,   
                    el ánimo será llaga andante que supura 

                    para salvar al mundo de tal indisposición
                    de añadir una careta más al descontento
                    no bastará ningún truco de desaparición

                    en vez de ser una flecha hacia la perdición,
                    cruzar las estrellas será mi portento
                    conmigo, yo, su reflejo, como tripulación



domingo, 31 de mayo de 2026

azul




                    llegó una ballena azul

                            en su lomo, incrustadas, estrellas de cielo y mar

                            en sus ojos, todas las edades del tiempo


sábado, 30 de mayo de 2026

es tiempo

 


                    Breathe in

                    Fill your head with empty space

                    Hold it

                    Neutralise, detoxicate

                    Let go

                    Let go of the need to control

                    Hold me

                    Hold me close to your heart

                    Your heart and soul

                    

                    Tell me

                    Tell me everything that's on your mind

                    Stay here

                    Stay here with me, stay here for the night


                    (Fall into my arms again

                    Fall into my heart

                    Fall into my arms again

                    Fall into the start)


                    'Cause in time

                    Everything's gonna be fine

                    For a while, just let this pass by


                    Take me

                    Take me back to a moment in time

                    Set it free

                    Let love into the light

                    Close your eyes

                    Let darkness fill the void

                    Tell me why

                    Tell me why we can't try


                    'Cause in time

                    Everything's gonna be fine

                    For a while, just let this pass by

                    Let this pass by





es tiempo

de lucubrar en la cueva, 

dice la hechicera,


¿conjuro para una lluvia tibia?

¿ungüento para liberarse del dolor?

¿fórmula para mutar confite en perlas?


no, 

mejor un sortilegio para desdoblar el tiempo,

y una infusión de mandragora con muérdago

para alimentar la paciencia 

del buen amor.


viernes, 29 de mayo de 2026

en el espejo

Fotograma de "El espejo", Andrei Tarkovski, 1975.



                   en el espejo de su encierro 
                   pinta sin parar los paisajes del cielo: 
                   es su boleto de viaje a través del tiempo 
                   y de los cortes en la memoria.
                   
                   sin embargo, no acaba de entender 
                   que retrata su reflejo.
                   
                   nostalgia 
                   —parsimonia del vacío—
                   
                   lo agridulce de habitar 
                   en la península del no-dolor
                   donde la herida no sangra 
                   pero tampoco se cura





jueves, 28 de mayo de 2026

yeaaaaaah


 


                    el lobo corría veloz detrás de su presa

                                        en el apuro resignado, pensaba jadeante: 

                                        ¿cómo será morir en sus fauces?



miércoles, 27 de mayo de 2026

vuelvo


                    vuelvo al lugar del crimen


                    los verbos se conjugan en desorden

                    te vas y vuelves sobre mis pasos


                    un eco a caballo gira y crea un tornado que me eleva

                    enciendo la lámpara

                    el jardín siniestro y congelado se sonríe al reconocerme.


                    me pregunta: 

                    ¿esperando de nuevo?


                    si


                    voy sobre tus pasos por el camino de siempre y todavía