lunes, 21 de septiembre de 2026

territorio invadido







                    el calendario marca 

                    un nuevo aniversario de la soledad.

                    en este día mi cerebro 

                    me lleva por paisajes que no quiero.

                    me falta una parte de mí:

                    la mitad de mis labios, 

                    sexo, 

                    manos, 

                    olor 

                    y sabores de la piel

                    en todos sus estados.

 

                    hoy rememoro no por querer,

                    sino por la fuerza de las flores y rumores en la calle,

                    lo que un día creí

                    mi territorio, 

                    ahora invadido 

                    y conquistado por otro.

 

                    me resisto a esta tortura,

                    pero la memoria me lleva sin reparo,

                    toda la jornada,

                    con maldad plena.

 

                    habrá que recobrar en cuotas de olvido

                    lo invertido, 

                    hasta que el portero se digne a abrir 

                    las puertas del cementerio

                    a este amor muerto.

 

                    y este cuerpo en carne viva.





 




domingo, 20 de septiembre de 2026

nocturno i






                son olas de viento invisible 
                que impulsan el velamen que cubre mi cuerpo.
                mi columna tambalea como un mástil
                al ritmo creciente de la tormenta.
                mis manos azules se empluman, 
                lo mismo le pasa a las piernas.
                la espalda despliega un par de élitros negros.
                trepo sin rumbo acordado, sin deseo.
                




                algo abajo tira de mí.
                un nombre que quiero olvidar.
                arriba la luna,
                ojo que no parpadea
                donde lo que prometí se pierde. 
                en un aire que ya no respiro,
                invento una danza 
                y extraño un aroma que ya desconozco.




sábado, 19 de septiembre de 2026

cuatro, seis, siete, nueve, diez







son las cuatro.
el bus abre sus puertas. 
trepamos todos diligentes.
me toca la ventana frente al sol,
tuesto la piel, 
percibo también el aroma del pavimento quemado,
van y vienen bólidos blancos
sobre su lomo de serpiente chamuscada.

coincide mi mirada con el tripulante de otra nave
- a dónde va me dice con los ojos y cejas,
respondo que no sé.

a las seis de la tarde, en fila de mil pies
vamos todos por un menjunje con café y avena
tantos caminos que se cruzan.
ubico la butaca en la fila i
al frente una casona 
con dos amantes fantasmas,
listos ellos, yo y la media luna,
media hora para las siete.
una flauta afinada suena en el patio.

empieza a helar,
escucho a Jóhannsson en el centro de mi cerebro.
una mujer empieza a hablar,
debo desconectarme de canal aural,
el concerto va a comenzar.
de nuevo todos coincidiendo
en el frío, en la mirada al frente,
lado a lado. suena la obertura.

ya sé dónde estoy.
ya sé a qué vine, 
creo que a conmoverme.
a recordar que estoy vivo.
o algo parecido.

después de sonreír con Turandot,
vuelvo a la fila,
son las nueve y la cafeína 
me obliga a registrar todo el trayecto de vuelta
la serpiente está agotada,
los bólidos ahora son negros y encandilan todo.

a mi lado dos amantes duermen uno sobre otro.
parece que fueron abandonados ahí
para que los vea en sus formas juveniles,
perfectas.
y sin embargo respiran.
y vuelve la sonrisa.
pienso que se ven tiernos.
¿quién los despertará al final del camino?

a las diez estoy solo de nuevo.
busco una señal en el laberinto de Dédalo.
acá no hay coincidencia,
los cuerpos buscan el placer una noche más.
mis alas están cansadas, como yo.
vuelvo al calor de mi nido. no me espera nadie.
la luna ha girado y el jardín de hielo
cruje bajo mis pasos.



viernes, 18 de septiembre de 2026

Tres minutos de verdad - Evgueni Evtuchenko

A la memoria del héroe nacional cubano José Antonio Echevarría, cuyo nombre clandestino era "Manzana".







Vivía un muchacho llamado "Manzana"
con los ojos tan puros como un manantial
y el alma tan ruidosa
                                             como una buhardilla
atestada de lienzos, guitarras y palomas.
Le gustaban las mazorcas de maíz,
el béisbol,
              los niños,
                              los árboles,
                                                 los pájaros,
y, entre el enloquecido vaivén de la pachanga,
el azar de encontrar dos milagros con pestañas.

Pero en el muchacho llamado "Manzana",
tan parecido a un niño, comenzaba a sonar
la campanilla de la severidad
ante la falsedad y la mentira.

Y  la mentira en Cuba tenía muchas máscaras.
Bailaba en todos los salones,
y en el coche del presidente iba
sentada
          como ama y señora.
Hablaba la mentira por todos los periódicos.
Y desde la mañana, enfurecida,
mezclándose
                    a veces
                              con el rock and roll,
la mentira gritaba
                         por los altavoces
                                              de las radios.

Y el muchacho llamado "Manzana",
no por la gloria,
                         sino por el bien de todos, simplemente,
para que toda Cuba supiera la verdad,
con sus amigos decidió ocupar la emisora.

Pistola en mano,
                         apareció de pronto,
le arrancó a los cantantes el micrófono,
y fue su voz la voz de Cuba, del valor y la fe
diciendo a todo el pueblo la verdad.
¡Tres minutos tan sólo!
                                      ¡Nada más tres minutos!
Y se escuchó un disparo...
                                          Después, sólo silencio.


La bala batistiana puso punto
a aquel discurso que no pudo terminar.
Y de nuevo, puntual, sonó el rock and roll,
y él,
                 ya invencible,
él, que había dado su vida por tres minutos de verdad,
yacía con un rostro joven y feliz...

Me dirijo a los jóvenes del mundo:
cuando en algún país gobierna la mentira,
cuando la prensa miente sin descanso,
recuerda tú a "Manzana",
                                          juventud.

Así hay que vivir,
                          sin divertirse inútilmente.
Ir a la muerte,
                       dejando la vida cómoda,
                                                                tranquila,
para decir,
                 aunque sólo sea tres minutos,
                                                                la verdad.
¡Aunque sólo sea tres minutos!
                                   ¡Después, que venga la muerte!

miércoles, 16 de septiembre de 2026

holoceno

                    en el bosque, en la calle ruidosa,
                    hay en el eco de la memoria
                    la apariencia de una presencia.

                    hay marcas en mis manos, 
                    algún átomo aromático de ti
                    debe quedar por ahí, congelado .

                    en ese asiento, por siempre, hay una imagen,
                    en alto contraste que me arrebata:
                    tú cogiéndote el pelo.
                    tu fantasma en los momentos felices
                    que solo el jazmín 
                    la muerte extinguirán.

                    me siento una kaua'i 'o'o
                    cantando
                    en la ciudad, en la lucha del trabajo
                    en las sesiones de provocación de cuadros,
                    en la ventana que da a la noche,
                    sudorosa, abrasante, silenciosa.

                    enciendo un cigarro,
                    recuerdo la recomendación del terapeuta,
                    escribe para olvidar.

                    y yo, solo recuerdo para sobrevivir.



martes, 15 de septiembre de 2026

sin remedio a la vista








            a veces tengo recaídas:

            de la cama al suelo,

            fumo sin parar,

            dejo de hablar,

            empiezo más libros de los que puedo acabar,

            como más de tres veces al día

            y no levanto el culo del computador.


            entonces te veo caminando por el corredor,

            con la mirada triste y la boca preguntando:

            —¿y ahora qué hacemos?—


            me froto los ojos,

            pero el humo del cigarro inunda el cerebro;

            me hundo de cabeza en el suelo

            y vuelvo a caer.


            es que te sueño mucho

            y no hay remedio a la vista.





lunes, 14 de septiembre de 2026

Tanagra - Rainer Maria Rilke



 




domingo, 13 de septiembre de 2026

Satie rumbo al mercado






acabo de ver a Satie caminando por el borde del río.
lo acompañé hasta la estación del tren rumbo al mercado.
me dijo que necesitaba cultivar la inspiración, 
andaba estancado.
en la bolsa llevaba un block de canson. 
le pregunté: ¿pintas?
sonriendo me dijo que sí, y que también tallaba figuras
en maderas y en huesos.
que había intentado la xilografía y el collage,
que las artes se le daban bien.
mas con la música, sufría un montón.
se subió al tren con muchas señoras que llevaban apuro
para hacer las compras, llegar al trabajo.
chau erik, suerte, le dije.
seguí mi camino con la gymnopedie 2 en la cabeza.
debo comprar los huevos, la leche y las salchichas.



sábado, 12 de septiembre de 2026

julieta







                la julieta no llegó, 
                se fue corriendo pata pelada,
                tomando su chocolatada, 
                riéndose de nosotros.
                no quiso venir,
                se quedó jugando con los chanchitos
                en el barro,
                los dientes de león
                y cuanto árbol encuentra
                a su paso.

                hizo bien, por ahora.
                imagino su sonrisa,
                de dientes apenas alineados,
                sus labios delgados, 
                el izquierdo inferior un poco inclinado,
                y esos rulos castaños,
                perfumados de pitaya 
                y que serían la perdición
                de un poeta 
                converso al canto.




viernes, 11 de septiembre de 2026

¿alcanza?




la calle está llena de gente que no nos mira,
van todos en su menester sonámbulo.
ella me quiere cerca,
en las aceras de cemento, húmedas y secas,
y de vez en vez toma mi mano cuando me desvío.
cuando estoy a pasos de un barranco
o sigo una trampa aromática,
me empuja por la senda de tierra, flores y topos.
huelo su pelo, las comisuras de su piel, su cuello:
agua y jabón combinados con sudor nuevo.
cuando toca avanzar se deja llevar acelerando el paso.
tiembla un poco.
no dice que tiene frío,
pero le doy mi chaqueta destartalada,
la que combina mis aromas con los de su gato.
ella se ríe y dice que huele rico,
que parezco un espantapájaros galante
de novela victoriana.
caminamos así, ridículos,
mientras el sol se va.
si toca parar, cierra los ojos;
no hay mapa, solo nuestras piernas.
me abraza y besa.
yo no quiero que el camino se termine.
vamos al mercado por la comida de la semana.
la que vende frutas tiene las manos rajadas
de pelar tanto sol. regatea con ella
y las dos ríen como si el mundo no pesara.
cargamos las bolsas. ella paga.
miro las monedas que quedan
y pienso en los que no pueden comprar nada.
me pongo un poco triste;
ella me toca el rostro con una media sonrisa
en los ojos.
esquivamos los gritos en tiempo real,
compradores que saltan ofreciendo cebollas y papas,
y corremos, y cargamos
acrobáticamente las bolsas.
en la parada de los buses,
lejos, cansados,
hay un señor que cuenta sus monedas tres veces.
ella juega con mis manos. yo miro al hombre.
pienso que la ternura también es esto:
estar de pie, esperar, no tener suficiente,
y aun así tomar la mano de alguien.
en el bus, el mundo es una fotografía espontánea.
aunque esté cansada, ella me regala su sonrisa.
no sé si es porque me quiere
o porque aprendió a sonreír
para que el mundo no la aplaste.
y con eso, por hoy ¿alcanza?

jueves, 10 de septiembre de 2026

ser algo

Isabel Miramontes, Big Step




                en la mar de la contingencia: 
                hambre, frío, 
                epifanía de la soledad y la finitud,
                pregunto:
                ¿cómo ser cincel y piedra en tus manos?
                y no alud, bolón en alquitrán,
                arena o cristal.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

bonus

        dimos tres vueltas a la pista
        te conté que había cerrado un libro corto de poesía
        que como último trabajo quise incorporar un texto bonus
        te conté tres cosas:
        de la búsqueda de Cesárea por Ulises, Arturo y Juan
        de un adagio que me regalaron
        de la muerte de Elias.
        me dijiste gracias por alegrarme el día
        te abracé y te di un beso.
        acá el último texto del libro:



martes, 8 de septiembre de 2026

en la naturaleza de la luz del día




            quisiera tocar el brillo y el calor de tu mirada,
            contenerla por un momento entre mis manos,
            adivinar por los intersticios de mis dedos
            si tu iridiscencia es de tonalidad azul, morada,
            si quemas o eres cuerpo oportuno de invierno,
            si hueles a flores del campo o a agua salada.

            quisiera preguntar a tus ojos si al escapar olvidan,
            si lo que ves, que también vi yo, es lo mismo.

            quisiera tocar el brillo y el calor de tu boca,
            pero eso sería poseer ya una parte de tu cuerpo,
            y eso ya no hace sentido en la razón
            que no sabe de la naturaleza, de la luz de tu día. 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Aquella orilla nuestra [fragmento] - Elvira Sastre

 










domingo, 6 de septiembre de 2026

entre dos aguas






                entre dos aguas se sostiene el deseo en todos sus colores:
                aprieta los dientes para entonarse de morado;
                es rojo sangre cuando abandona las enaguas y pantalones;
                cuando se hace simiente, del verde al azul cielo;
                al soltarse en el río, se ahoga o llega al mar nocturno,
                entonces es cielo negro de noche nublada, sin luna.