martes, 29 de septiembre de 2026

buen día







a esta hora, el amanecer recorta en alta definición
los bordes del abrazo de piedra.
el azul de las montañas, en primavera,
empata con mi ánimo somnoliento.

la pequeña circunstancia de existir en este valle
aparece este martes 
como un universo girando sobre su eje: 
el reloj que marca la entrada al trabajo.

abro la ventana del coche 
y me estrello con lo que queda del rocío.
con el sol de frente,
avanzo por la frescura, escoltado
por una hilera de autos y sus nubes tóxicas.

en un tercer piso, una cortina corrida.
imagino la agenda de los que viven ahí:                     
un día libre, un imprevisto,
un gato sigiloso y egoísta que apagó el despertador.
imposible saber.

cruzo la calle y me saludan los que madrugaron más,
porque alguien tiene que hacerlo y nada más.
sonrío cuanto puedo
y extraño un desayuno mejor que el que tragué en dos minutos.

los jacarandás siguen morados;
detrás, los cipreses, los molles, los fresnos.
al fondo, sin pedir nada,
el azul de las montañas me aplasta otra vez.

desde el piano, por los altavoces,
Peter Broderick, el juglar de turno, 
me dice que a veces desea colapsar con su dama
pero no sabe si ella lo desea con igual intensidad, 
si acaso no sería mejor quedarse en casa 
y prescindir del mundo y vivir para uno mismo.

me contagia su melancolía,
una tristeza grabada, añeja,
y recuerdo que estoy acá,
en el trabajo,
que no hay fuga posible ni en un respiro,
que solo en el tacto recíproco con ella, y con los otros,
estará todo bien.
al menos por hoy.

lunes, 28 de septiembre de 2026

nemo




no me asustan los mares indescifrables
con sus tormentas de mil kilómetros,
la tripulación que falta,
las sirenas y los piratas a bordo del Nautilus.

desde hace varias temporadas
cazo focas, trafico con azúcar y alcohol,
descifro mapas de tesoros.
he buscado oro en el desierto al sol
y en el frío que quema la nariz y los pies.
aprendo trucos de magia
para sobrevivir al azúcar y al alcohol.
invento y practico los míos.

cuando descanso
me siento, desde hace años, 
a mirar en la misma dirección.
ignoro la distancia,
no el rumbo de esa lámpara que no enciendo.
no me duele la piel curtida,
tampoco el nombre de lo que tuve,
tal vez la deuda no saldada.

lo que tengo no está conmigo:
una imagen mía impresa en una mano,
un olor que alguien guarda todavía.

y en ellos sigo siendo un yo de otra época.







sábado, 26 de septiembre de 2026

Poema 1. Cuerpo de mujer... - Pablo Neruda

 




Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

viernes, 25 de septiembre de 2026

sandía y ají






                la sospecha de los sexos empinados,
                su calce en los abismos inundados.
                con la mano en los labios,
                piensa en los pliegues delicados 
                y su boca jadeando.

                el festín casual de un cuerpo,
                con las carnes caramelizadas,
                y los jugos salados en las rajas.
                el placer, el sufrir y la sonrisa
                para evitar el llanto.
                
                dos cigarrillos: 
                de sandía y de ají.

                las dos tan distintas
                en el mismo lugar,
                confidentes entre sí de sus deseos,
                de sus formas de amar indecibles.
                sonríen para no llorar
                la fortuna de su edad y los nombres
                que todavía no son, están.

                dos rouges con nombres en sepia:
                un amor idealizado 
                y un desamor encarnado.

jueves, 24 de septiembre de 2026

paz


                    conozco tus puntos débiles
                    así como tu sabes de los míos.
                    la pax en el imperio del orden, 
                    sería conveniente, 
                    pero igual, nos seguimos matando.

                    tal vez sea un cambio de piel
                    olvidar los olores 
                    y reinventar otros 
                    para romper lo que queda del tedio dominguero,
                    de esta casa, de esta cama, de esta mesa.

                    un toque de ausencia compartida.

                    igual, vamos muriendo de prisa.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

La mar - Czesław Miłosz








¡Salve, o hermosa Tetis, madre de los destinos!
No es para condolerme o llorar a mis difuntos
que vuelvo a tu ribera con la frente coronada de flores.
Nada diré de los años veloces
que huyeron de mí con el viento a toda vela.
Tal como tus abismos, son serenos mis ojos, 
libre ya del estéril cuidado
de escrutar largamente el horizonte sombrío
en busca de esas islas milagrosas
donde el amor y el gozo sean, como aquí, mortales.
Al dejarnos, la vida nos muestra quiénes somos:
cae la tarde, Tetis, en el cielo de mi día.
Perdí mi juventud: se ha marchado para siempre.
Ya soy muy viejo para las hijas de los hombres;
no pueden entender mi amor.
Tan grande es que ningún ser se atrevería
a ponerse a su lado ni a nutrirlo.
Hay que tener pa eso toda la esperanza y todo el porvenir,
todo aquello que ríe y llora, la profunda naturaleza,
madre de henchido seno que no puede morir.
Feliz el que se entrega a la humana ternura
y del mundo recibe lo que ha obsequiado.
Yo sembré la dorada simiente y no recogí los frutos,
pero guardo en mi alma indulgente y arrogante
el consuelo de haberlo perdonado todo.
Por ello me atrevo a amar a la más hermosa de todas,
esa que bajo el yugo de una labor incesante
guarda la vida entera en su regazo trémulo,
abriendo sus vastos caminos a la aventura de los hombres.
Yo nada más deseo sino que sus santos abismos
sean puros, libres de la bruma que envuelve a los horizontes de estío,
y que a todo lo ancho y lo largo de los océanos,
cebándose en los holgados pliegues de mi mortaja de espuma,
un ave de paso se sacie con el corazón de mi amor.



martes, 22 de septiembre de 2026

táctica del sueño






                    

                    muchacha de ojos tristes:
                    las cuentas no cuadran,
                    ninguna.

                    los días vuelven a valer lo que valen
                    y al final toca ordenar
                    la relación del cansancio 
                    con el trabajo efectivo en la jornada.
                    dormir cansado 
                    ahuyenta los motines de la memoria.

                    seguimos luego con otra cuenta,
                    ahora tengo la táctica del sueño.
                    o eso creo.
                    porque anoche soñé 
                    que firmaba un poema optimista,
                    que no era mío.





lunes, 21 de septiembre de 2026

territorio invadido







                    el calendario marca 

                    un nuevo aniversario de la soledad.

                    en este día mi cerebro 

                    me lleva por paisajes que no quiero.

                    me falta una parte de mí:

                    la mitad de mis labios, 

                    sexo, 

                    manos, 

                    olor 

                    y sabores de la piel

                    en todos sus estados.

 

                    hoy rememoro no por querer,

                    sino por la fuerza de las flores y rumores en la calle,

                    lo que un día creí

                    mi territorio, 

                    ahora invadido 

                    y conquistado por otro.

 

                    me resisto a esta tortura,

                    pero la memoria me lleva sin reparo,

                    toda la jornada,

                    con maldad plena.

 

                    habrá que recobrar en cuotas de olvido

                    lo invertido, 

                    hasta que el portero se digne a abrir 

                    las puertas del cementerio

                    a este amor muerto.

 

                    y este cuerpo en carne viva.





 




domingo, 20 de septiembre de 2026

nocturno i






                son olas de viento invisible 
                que impulsan el velamen que cubre mi cuerpo.
                mi columna tambalea como un mástil
                al ritmo creciente de la tormenta.
                mis manos azules se empluman, 
                lo mismo le pasa a las piernas.
                la espalda despliega un par de élitros negros.
                trepo sin rumbo acordado, sin deseo.
                




                algo abajo tira de mí.
                un nombre que quiero olvidar.
                arriba la luna,
                ojo que no parpadea
                donde lo que prometí se pierde. 
                en un aire que ya no respiro,
                invento una danza 
                y extraño un aroma que ya desconozco.




sábado, 19 de septiembre de 2026

cuatro, seis, siete, nueve, diez







son las cuatro.
el bus abre sus puertas. 
trepamos todos diligentes.
me toca la ventana frente al sol,
tuesto la piel, 
percibo también el aroma del pavimento quemado,
van y vienen bólidos blancos
sobre su lomo de serpiente chamuscada.

coincide mi mirada con el tripulante de otra nave
- a dónde va me dice con los ojos y cejas,
respondo que no sé.

a las seis de la tarde, en fila de mil pies
vamos todos por un menjunje con café y avena
tantos caminos que se cruzan.
ubico la butaca en la fila i
al frente una casona 
con dos amantes fantasmas,
listos ellos, yo y la media luna,
media hora para las siete.
una flauta afinada suena en el patio.

empieza a helar,
escucho a Jóhannsson en el centro de mi cerebro.
una mujer empieza a hablar,
debo desconectarme de canal aural,
el concerto va a comenzar.
de nuevo todos coincidiendo
en el frío, en la mirada al frente,
lado a lado. suena la obertura.

ya sé dónde estoy.
ya sé a qué vine, 
creo que a conmoverme.
a recordar que estoy vivo.
o algo parecido.

después de sonreír con Turandot,
vuelvo a la fila,
son las nueve y la cafeína 
me obliga a registrar todo el trayecto de vuelta
la serpiente está agotada,
los bólidos ahora son negros y encandilan todo.

a mi lado dos amantes duermen uno sobre otro.
parece que fueron abandonados ahí
para que los vea en sus formas juveniles,
perfectas.
y sin embargo respiran.
y vuelve la sonrisa.
pienso que se ven tiernos.
¿quién los despertará al final del camino?

a las diez estoy solo de nuevo.
busco una señal en el laberinto de Dédalo.
acá no hay coincidencia,
los cuerpos buscan el placer una noche más.
mis alas están cansadas, como yo.
vuelvo al calor de mi nido. no me espera nadie.
la luna ha girado y el jardín de hielo
cruje bajo mis pasos.



viernes, 18 de septiembre de 2026

Tres minutos de verdad - Evgueni Evtuchenko

A la memoria del héroe nacional cubano José Antonio Echevarría, cuyo nombre clandestino era "Manzana".







Vivía un muchacho llamado "Manzana"
con los ojos tan puros como un manantial
y el alma tan ruidosa
                                             como una buhardilla
atestada de lienzos, guitarras y palomas.
Le gustaban las mazorcas de maíz,
el béisbol,
              los niños,
                              los árboles,
                                                 los pájaros,
y, entre el enloquecido vaivén de la pachanga,
el azar de encontrar dos milagros con pestañas.

Pero en el muchacho llamado "Manzana",
tan parecido a un niño, comenzaba a sonar
la campanilla de la severidad
ante la falsedad y la mentira.

Y  la mentira en Cuba tenía muchas máscaras.
Bailaba en todos los salones,
y en el coche del presidente iba
sentada
          como ama y señora.
Hablaba la mentira por todos los periódicos.
Y desde la mañana, enfurecida,
mezclándose
                    a veces
                              con el rock and roll,
la mentira gritaba
                         por los altavoces
                                              de las radios.

Y el muchacho llamado "Manzana",
no por la gloria,
                         sino por el bien de todos, simplemente,
para que toda Cuba supiera la verdad,
con sus amigos decidió ocupar la emisora.

Pistola en mano,
                         apareció de pronto,
le arrancó a los cantantes el micrófono,
y fue su voz la voz de Cuba, del valor y la fe
diciendo a todo el pueblo la verdad.
¡Tres minutos tan sólo!
                                      ¡Nada más tres minutos!
Y se escuchó un disparo...
                                          Después, sólo silencio.


La bala batistiana puso punto
a aquel discurso que no pudo terminar.
Y de nuevo, puntual, sonó el rock and roll,
y él,
                 ya invencible,
él, que había dado su vida por tres minutos de verdad,
yacía con un rostro joven y feliz...

Me dirijo a los jóvenes del mundo:
cuando en algún país gobierna la mentira,
cuando la prensa miente sin descanso,
recuerda tú a "Manzana",
                                          juventud.

Así hay que vivir,
                          sin divertirse inútilmente.
Ir a la muerte,
                       dejando la vida cómoda,
                                                                tranquila,
para decir,
                 aunque sólo sea tres minutos,
                                                                la verdad.
¡Aunque sólo sea tres minutos!
                                   ¡Después, que venga la muerte!

jueves, 17 de septiembre de 2026

escena de creación






me escondo debajo la mesa
el suelo es más barato que el cielo
no necesito la tiniebla entera
con que cubra mis piernas basta

soy un topo estudioso
que sabe de la luz, pero la ignora.
acostumbrado a la bruma
ahorro en facturas

aplicado, rodeado de penumbra
invento un par de cosas
les pongo nombre, las uso
y al rato me duele la espalda


miércoles, 16 de septiembre de 2026

holoceno

                    en el bosque, en la calle ruidosa,
                    hay en el eco de la memoria
                    la apariencia de una presencia.

                    hay marcas en mis manos, 
                    algún átomo aromático de ti
                    debe quedar por ahí, congelado .

                    en ese asiento, por siempre, hay una imagen,
                    en alto contraste que me arrebata:
                    tú cogiéndote el pelo.
                    tu fantasma en los momentos felices
                    que solo el jazmín 
                    y la muerte extinguirán.

                    me siento una kaua'i 'o'o
                    cantando
                    en la ciudad, en la lucha del trabajo
                    en las sesiones de provocación de cuadros,
                    en la ventana que da a la noche,
                    sudorosa, abrasante, silenciosa.

                    enciendo un cigarro,
                    recuerdo la recomendación del terapeuta,
                    escribe para olvidar.

                    y yo, solo recuerdo para sobrevivir.



martes, 15 de septiembre de 2026

sin remedio a la vista








            a veces tengo recaídas:

            de la cama al suelo,

            fumo sin parar,

            dejo de hablar,

            empiezo más libros de los que puedo acabar,

            como más de tres veces al día

            y no levanto el culo del computador.


            entonces te veo caminando por el corredor,

            con la mirada triste y la boca preguntando:

            —¿y ahora qué hacemos?—


            me froto los ojos,

            pero el humo del cigarro inunda el cerebro;

            me hundo de cabeza en el suelo

            y vuelvo a caer.


            es que te sueño mucho

            y no hay remedio a la vista.





lunes, 14 de septiembre de 2026

Tanagra - Rainer Maria Rilke



 




domingo, 13 de septiembre de 2026

Satie rumbo al mercado






acabo de ver a Satie caminando por el borde del río.
lo acompañé hasta la estación del tren rumbo al mercado.
me dijo que necesitaba cultivar la inspiración, 
andaba estancado.
en la bolsa llevaba un block de canson. 
le pregunté: ¿pintas?
sonriendo me dijo que sí, y que también tallaba figuras
en maderas y en huesos.
que había intentado la xilografía y el collage,
que las artes se le daban bien.
mas con la música, sufría un montón.
se subió al tren con muchas señoras que llevaban apuro
para hacer las compras, llegar al trabajo.
chau erik, suerte, le dije.
seguí mi camino con la gymnopedie 2 en la cabeza.
debo comprar los huevos, la leche y las salchichas.



sábado, 12 de septiembre de 2026

julieta







                la julieta no llegó, 
                se fue corriendo pata pelada,
                tomando su chocolatada, 
                riéndose de nosotros.
                no quiso venir,
                se quedó jugando con los chanchitos
                en el barro,
                los dientes de león
                y cuanto árbol encuentra
                a su paso.

                hizo bien, por ahora.
                imagino su sonrisa,
                de dientes apenas alineados,
                sus labios delgados, 
                el izquierdo inferior un poco inclinado,
                y esos rulos castaños,
                perfumados de pitaya 
                y que serían la perdición
                de un poeta 
                converso al canto.




viernes, 11 de septiembre de 2026

¿alcanza?




la calle está llena de gente que no nos mira,
van todos en su menester sonámbulo.
ella me quiere cerca,
en las aceras de cemento, húmedas y secas,
y de vez en vez toma mi mano cuando me desvío.
cuando estoy a pasos de un barranco
o sigo una trampa aromática,
me empuja por la senda de tierra, flores y topos.
huelo su pelo, las comisuras de su piel, su cuello:
agua y jabón combinados con sudor nuevo.
cuando toca avanzar se deja llevar acelerando el paso.
tiembla un poco.
no dice que tiene frío,
pero le doy mi chaqueta destartalada,
la que combina mis aromas con los de su gato.
ella se ríe y dice que huele rico,
que parezco un espantapájaros galante
de novela victoriana.
caminamos así, ridículos,
mientras el sol se va.
si toca parar, cierra los ojos;
no hay mapa, solo nuestras piernas.
me abraza y besa.
yo no quiero que el camino se termine.
vamos al mercado por la comida de la semana.
la que vende frutas tiene las manos rajadas
de pelar tanto sol. regatea con ella
y las dos ríen como si el mundo no pesara.
cargamos las bolsas. ella paga.
miro las monedas que quedan
y pienso en los que no pueden comprar nada.
me pongo un poco triste;
ella me toca el rostro con una media sonrisa
en los ojos.
esquivamos los gritos en tiempo real,
compradores que saltan ofreciendo cebollas y papas,
y corremos, y cargamos
acrobáticamente las bolsas.
en la parada de los buses,
lejos, cansados,
hay un señor que cuenta sus monedas tres veces.
ella juega con mis manos. yo miro al hombre.
pienso que la ternura también es esto:
estar de pie, esperar, no tener suficiente,
y aun así tomar la mano de alguien.
en el bus, el mundo es una fotografía espontánea.
aunque esté cansada, ella me regala su sonrisa.
no sé si es porque me quiere
o porque aprendió a sonreír
para que el mundo no la aplaste.
y con eso, por hoy ¿alcanza?