jueves, 8 de octubre de 2026

a medio uso


obvio que los mercaderes
vaciaron de contenido la forma del hombre nuevo
y llenaron de fondo sus cuentas bancarias

—o eso dice el panfleto mal fotocopiado
que alguien dejó en el baño
a la rápida,
como con miedo—


lo que predican:
lo informal es un campo de oportunidad para las rentas,
la matemática del sentido común
dictada por el programa pedagógico
del ranquero* que financia al títere de turno


hoy los puestos del mercado
rebosan de capibaras estampadas
y de brillitos:
una niña arrastra a su madre por la manga
hasta el puesto de los capibaras
y yo no sé si soy la niña, la madre,
el capibara o el que vende


yo buscaba una camiseta tubular
del mejor algodón
con la foto del martirizado en Bolivia
pero no hay
y no me queda de otra que comprar
una a medio uso
de una banda de metal nueva


* ranquero (Bolivia): persona que acapara mercaderías a bajo precio para revenderlas más caras. Diccionario de americanismos, ASALE.


miércoles, 7 de octubre de 2026

tótem







                en este juego no sé si eres jaguar
                o si el jaguar es el tótem
                para no decirte que quiero
                y que me quieres.
                
                con la fijeza del acecho
                tu piel me roza.
                no veo tus ojos,
                pero sé que no parpadean.
                oigo tu jadeo
                y no es de fiera:
                es de mujer que también quiere.

                nos desgarramos el cuello,
    
            los torsos a tirones,
                hambre compartida
                sin que importe quién queda arriba.

                en el final no habrá cuervos,
                solo tu cuerpo y el mío,
                el aroma del cansancio,
                la habitación desordenada,
                la luz de la tarde
                y esta certeza sonsa y luminosa:
                que ha durado poco
                y que por eso mismo vale.

                si esto no sirve para nada más,                
                que sirva para esto,
                sin dioses,
                sin más muerte que la que traemos puesta.


nunca




no crucé ningún océano de tiempo,
solo la noche
—que es más larga—
para llegar
a los dos lunares
tallados en tu cuello

una voz aúlla en la calle
avisando del peligro

tomo tu cintura
y beso tu nunca

siento tu vida
latir contra mis labios helados

arriesgo la soledad
para tentarte

tu miedo, apagado,
me dice que esta vez
podría salir bien

después de beberte
apuesto a que sabrás
beberme tú
toda la eternidad




martes, 6 de octubre de 2026

soldadura





                            para subirse al tren del futuro

                            sospechar del frío,
                            sufrirlo acurrucado, abrazarse,
                            hasta que la noche se canse

                            imaginar el hambre y la sed,
                            comer insectos
                            con una ensalada de hierbas
                            y agua de lluvia

                            confiar en la espalda,
                            cargar la tierra
                            y volver a cargarla
    
                            tolerar la frustración
                            hasta que el hijo o el destino
                            terminen de doler
                            o terminen de llegar

                            zurcir los sueños
                            para que aguanten los tumbos
                            que invitan a saltar del vagón

                            masajear el compromiso en el collar,
                            el tatuaje en el brazo izquierdo,
                            la cinta roja en la muñeca

                            atizar el deseo
                            aunque llueva

                            temer a los amigos,
                            amar a los enemigos

                            fundar la voluntad en los huesos
                            para que su rotura y su soldadura
                            dejen cicatrices que prueben
                            que podemos elegir
                            una épica:
                            nuestras derrotas

lunes, 5 de octubre de 2026

solo





                        la chelista contó los tiempos apretando el mástil y el arco
                        miró los ojos del maestro en la guitarra asintiendo
                        ejecutó un solo filoso

                        de las butacas se elevaron cuerpos 
                        como burbujas del fondo marino ante un temblor




domingo, 4 de octubre de 2026

hechizo mata razón (versión 2)



 

                            cada paso es el pulso en otro cuerpo.

                            la acera se desdobla como un espejo:

                            de un lado camino yo; del otro, la deriva.

 

                            el orégano y el romero

                            se cuelan en los trajes de ciudadano,

                            en el bolsillo de la chaqueta, 

                            en el sombrero,

                            en el té que se enfría sobre el escritorio.

 

                            el tiempo dorado se vuelve barro en la mano que tiembla.

 

                            te filtras en los textos

                            que ya no puedo leer sin pensar en el timbre de tu voz

                            diciendo un poema.

                            no es un sabotaje:

                            es una rendición que huele a hierbas secas.

 

                            esto no avanza, se va quedando.

                            se demora en la piel,

                            en la forma de dormir,

                            en la sombra que me usurpa el día.

 

                            firmé la entrega sin saber

                            que el aire ya estaba suspendido,

                            entre el incienso, el perfume y las velas, 

                            en cada paso que es pulso en tu cuerpo.

 

sábado, 3 de octubre de 2026

adolescentes







                de algo así como una obsesión habla esa canción,
                un chico enmascarado que toma la bicicleta 
                y corre hasta tocar la puerta de su amada 
                para pedirle que por favor 
                lo abrace con las piernas hasta morir ahogado
                y que después lo devoren
                hormigas coloradas de la cabeza a los pies.


viernes, 2 de octubre de 2026

sonseras







en memoria de Tlatelolco, 2 de octubre de 1968


morirse de amor, como caudillo de selva o de barrio,
confieso que resulta tierno en una primera impresión,
pero en la práctica es una perfecta sonsera.

sonsos: los pongos de la penumbra,
los estudiantes que preguntan,
los pirómanos del discurso oficial,
los amantes aplicados.

todos, pues, los que irrumpen con la normalidad de la vida.

si es tan lindo morir después de haber vivido. 

no antes.

jueves, 1 de octubre de 2026

impromptu chopininano






después de una ejecución fallida del plan de invasión,
impromptus nos refugiamos en los cuerpos de nuestros camaradas
y su espíritu de cuerpo.
por fortuna tú venías con tu pelotón constante 
y fue fácil el camuflaje en las miradas cómplices.

yo acababa de cargar la cantimplora,
a punto de correr a la guarida.

una ráfaga de miradas me acribilló en el intento
excavé el fango y me enterré hasta la cresta.

hay mucho silencio acá en los túneles
donde creo que viviré entre huesos de caídos,
hasta que la guerra se olvide de mí.

pero amargo sobre amargo:
peor que un nocturno,
olvidé los libros y el cargador de la linterna.



miércoles, 30 de septiembre de 2026

humor muscular




 


llueve, 
escucho una sinfonía de esas
que evocan un romance 
que nunca tendremos.
sonrío con ternura 
ante el abandono del día, 
el vacío de la habitación,
el recorrido de la noche sobre mí.

no tengo frío, 
la estufa sigue en su lugar.
no hay motivo para interrumpir la música,
mucho menos 
el estado de humor muscular.
en mis piernas, el rostro.

voy por el tercio de un nuevo libro,
mañana madrugo,
voy embalado a completarlo.

una sirena interrumpe el trance.
vuelvo a habitar el caos.
se acabó el disco,
se acabó la novela.

buenas noches.





martes, 29 de septiembre de 2026

los fantasmas domesticados






jirones blanquinegros 
se adueñaron del martes desde medio día,
una brisa gélida se apoderó de Odiseo
sin abrir la puerta.
preguntó si estaba lloviendo. 
a cántaros, dije.

pero al dirigirnos al puerto, 
la pugna del cielo y la luz contra los buques grises
discurría entre ráfagas de hojas y flores
arrancadas a los árboles,
y claros tibios entre el muelle y nuestra nave.

cogimos mucha agua 
y viandas necesarias para el viaje de la tarde.
las consumimos diligentes, 
mientras ideamos otra comida para los próximos días.
nos la merecemos, dijimos,
será cuando arribe la paga por los jornales
adeudados. hay paciencia, dijimos.

son las seis, el cielo blanco atraviesa la nave,
entra y sale, nos roba el calor del cuerpo.
la noche se desliza ahora, arrastrada
por los dardos blanquinegros del este.

toca la vigía de la noche,
espero a los fantasmas domesticados de siempre.
pienso en el tema de la charla,
mientras deseo un tabaco
y una caminata larga 
parloteando sobre la lírica moderna.

buen día









a esta hora, el amanecer recorta en alta definición
los bordes del abrazo de piedra.
el azul de las montañas, en primavera,
empata con mi ánimo somnoliento.

la pequeña circunstancia de existir en este valle
aparece este martes 
como un universo girando sobre su eje: 
el reloj que marca la entrada al trabajo.

abro la ventana del coche 
y me estrello con lo que queda del rocío.
con el sol de frente,
avanzo por la frescura, escoltado
por una hilera de autos y sus nubes tóxicas.

en un tercer piso, una cortina corrida.
imagino la agenda de los que viven ahí:                     
un día libre, un imprevisto,
un gato sigiloso y egoísta que apagó el despertador.
imposible saber.

cruzo la calle y me saludan los que madrugaron más,
porque alguien tiene que hacerlo y nada más.
sonrío cuanto puedo
y extraño un desayuno mejor que el que tragué en dos minutos.

los jacarandás siguen morados;
detrás, los cipreses, los molles, los fresnos.
al fondo, sin pedir nada,
el azul de las montañas me aplasta otra vez.

desde el piano, por los altavoces,
Peter Broderick, el juglar recurrente, 
me dice que a veces desea colapsar con su dama
pero no sabe si ella lo desea con igual intensidad, 
si acaso no sería mejor quedarse en casa 
y prescindir del mundo y vivir para uno mismo.

me contagia su melancolía,
una tristeza grabada, añeja,
y recuerdo que estoy acá,
en el trabajo,
que no hay fuga posible ni en un respiro,
que solo en el tacto recíproco con ella, y con los otros,
estará todo bien.
al menos por esta mañana.

lunes, 28 de septiembre de 2026

nemo




no me asustan los mares indescifrables
con sus tormentas de mil kilómetros,
la tripulación que falta,
las sirenas y los piratas a bordo del Nautilus.

desde hace varias temporadas
cazo focas, trafico con azúcar y alcohol,
descifro mapas de tesoros.
he buscado oro en el desierto al sol
y en el frío que quema la nariz y los pies.
aprendo trucos de magia
para sobrevivir al azúcar y al alcohol.
invento y practico los míos.

cuando descanso
me siento, desde hace años, 
a mirar en la misma dirección.
ignoro la distancia,
no el rumbo de esa lámpara que no enciendo.
no me duele la piel curtida,
tampoco el nombre de lo que tuve,
tal vez la deuda no saldada.

lo que tengo no está conmigo:
una imagen mía impresa en una mano,
un olor que alguien guarda todavía.

y en ellos sigo siendo un yo de otra época.







sábado, 26 de septiembre de 2026

Poema 1. Cuerpo de mujer... - Pablo Neruda

 




Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!

Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

viernes, 25 de septiembre de 2026

sandía y ají






                la sospecha de los sexos empinados,
                su calce en los abismos inundados.
                con la mano en los labios,
                piensa en los pliegues delicados 
                y su boca jadeando.

                el festín casual de un cuerpo,
                con las carnes caramelizadas,
                y los jugos salados en las rajas.
                el placer, el sufrir y la sonrisa
                para evitar el llanto.
                
                dos cigarrillos: 
                de sandía y de ají.

                las dos tan distintas
                en el mismo lugar,
                confidentes entre sí de sus deseos,
                de sus formas de amar indecibles.
                sonríen para no llorar
                la fortuna de su edad y los nombres
                que todavía no son, están.

                dos rouges con nombres en sepia:
                un amor idealizado 
                y un desamor encarnado.

jueves, 24 de septiembre de 2026

paz


                    conozco tus puntos débiles
                    así como tu sabes de los míos.
                    la pax en el imperio del orden, 
                    sería conveniente, 
                    pero igual, nos seguimos matando.

                    tal vez sea un cambio de piel
                    olvidar los olores 
                    y reinventar otros 
                    para romper lo que queda del tedio dominguero,
                    de esta casa, de esta cama, de esta mesa.

                    un toque de ausencia compartida.

                    igual, vamos muriendo de prisa.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

La mar - Czesław Miłosz








¡Salve, o hermosa Tetis, madre de los destinos!
No es para condolerme o llorar a mis difuntos
que vuelvo a tu ribera con la frente coronada de flores.
Nada diré de los años veloces
que huyeron de mí con el viento a toda vela.
Tal como tus abismos, son serenos mis ojos, 
libre ya del estéril cuidado
de escrutar largamente el horizonte sombrío
en busca de esas islas milagrosas
donde el amor y el gozo sean, como aquí, mortales.
Al dejarnos, la vida nos muestra quiénes somos:
cae la tarde, Tetis, en el cielo de mi día.
Perdí mi juventud: se ha marchado para siempre.
Ya soy muy viejo para las hijas de los hombres;
no pueden entender mi amor.
Tan grande es que ningún ser se atrevería
a ponerse a su lado ni a nutrirlo.
Hay que tener pa eso toda la esperanza y todo el porvenir,
todo aquello que ríe y llora, la profunda naturaleza,
madre de henchido seno que no puede morir.
Feliz el que se entrega a la humana ternura
y del mundo recibe lo que ha obsequiado.
Yo sembré la dorada simiente y no recogí los frutos,
pero guardo en mi alma indulgente y arrogante
el consuelo de haberlo perdonado todo.
Por ello me atrevo a amar a la más hermosa de todas,
esa que bajo el yugo de una labor incesante
guarda la vida entera en su regazo trémulo,
abriendo sus vastos caminos a la aventura de los hombres.
Yo nada más deseo sino que sus santos abismos
sean puros, libres de la bruma que envuelve a los horizontes de estío,
y que a todo lo ancho y lo largo de los océanos,
cebándose en los holgados pliegues de mi mortaja de espuma,
un ave de paso se sacie con el corazón de mi amor.



martes, 22 de septiembre de 2026

táctica del sueño






                    

                    muchacha de ojos tristes:
                    las cuentas no cuadran,
                    ninguna.

                    los días vuelven a valer lo que valen
                    y al final toca ordenar
                    la relación del cansancio 
                    con el trabajo efectivo en la jornada.
                    dormir cansado 
                    ahuyenta los motines de la memoria.

                    seguimos luego con otra cuenta,
                    ahora tengo la táctica del sueño.
                    o eso creo.
                    porque anoche soñé 
                    que firmaba un poema optimista,
                    que no era mío.





lunes, 21 de septiembre de 2026

territorio invadido







                    el calendario marca 

                    un nuevo aniversario de la soledad.

                    en este día mi cerebro 

                    me lleva por paisajes que no quiero.

                    me falta una parte de mí:

                    la mitad de mis labios, 

                    sexo, 

                    manos, 

                    olor 

                    y sabores de la piel

                    en todos sus estados.

 

                    hoy rememoro no por querer,

                    sino por la fuerza de las flores y rumores en la calle,

                    lo que un día creí

                    mi territorio, 

                    ahora invadido 

                    y conquistado por otro.

 

                    me resisto a esta tortura,

                    pero la memoria me lleva sin reparo,

                    toda la jornada,

                    con maldad plena.

 

                    habrá que recobrar en cuotas de olvido

                    lo invertido, 

                    hasta que el portero se digne a abrir 

                    las puertas del cementerio

                    a este amor muerto.

 

                    y este cuerpo en carne viva.