¡salud, capitán Odiseo!
quién diría que de ese día de otoño
usted se proyectaría
hasta las cumbres empinadas
de nuestros corazones inexpertos
después de la tempestad:
le beso
le abrazo,
mi capitán
le pinto de azul —
que es del mar y del mundo—
lo que con sensibilidad
garantizo que conozco
tantea la marea y los vientos
extiende las velas
ajusta el timón
entre carcajadas
y dice
que nos guía,
nos lleva:
¡a por lo desconocido!
recogemos al pequeño juglar
los juegos de mesa
el rompecabezas de la luna
los chocolates
y soltamos las amarras
¡salud, capitán Odiseo!
decimos entre arpegios
y canto nuevo
¡salud!
—y así las ballenas:
mira sus lomos,
parece que disfrutasen...—