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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Cobardía o la circunstancial imposibilidad de un beso

El Beso - Gustav Klimt (1909)
  

La cobardía es asunto de 

los hombres no de los amantes

Los amores cobardes no llegan a 

amores ni a historias, se quedan allí

Ni el recuerdo los puede salvar

Ni el mejor orador conjugar

 

Silvio Rodriguez, “Óleo de una mujer con sombrero”

 


Querer llegar al fin, encarnar el amor,
tenerlo en la mirilla, casi, casi asirlo.
Luego, beber la tisana del buen juicio,
apagar la voz y que lo inunde a uno el silencio,
quedarse en el medio. Tibio. Leve.

 

No por táctica, ausencia de voluntad,
falta de querer, deseo, escozor, estratagema,
sino por la circunstancia y su caudal,
que no se elige y que lleva.
Que arrastra, aun inquietos los ardores
y las cosquillas en el vientre.


No porque no se sepa qué hacer

con las alas de cera,
con el verbo afinado
en la escala disonante del romance
de Horacio y La Maga,
de Orfeo y Eurídice.

 

No porque no se hayan recorrido
los caminos de la poesía
y la melancolía escarlata
de la cinefilia vampírica,
la ternura contenida en el pecho metálico
del caballero y su pica arrogante,
o la fiereza de los besos sembrados 

en los labios de una doncella inconforme.

 

No por temor al destierro,
al abandono y la languidez
de la vitalidad
en una atalaya de marfil,
del tamaño de diez siglos
en el cementerio de algún recuerdo,
o en un gris membrete.

 

No por la gloria vacía
de estar solo,
de ser un sabio anacoreta
y de actuar triste.

 

No sin el acuerdo de cuerpos abrasados,
de reptiles en celo.
No sin ataduras
y abrazos cómplices que liberan.
No sin nuevas preguntas,
cansancio y tedio.
No sin victorias y derrotas,
dando más pasos hacia atrás
que hacia adelante.

No sin lucha constante.

 

No sin perder, en el horizonte 

del atardecer,

el vuelo de las monarcas
que tiran de guías
desde el centro de mi pecho
dentro de tu pecho.
No sin linternas y noches.

 

No sin urgencias.
No sin roces fugaces,
pinceladas precisas,
palabras bien encajadas,

en conjugación,
cadencia y rima.

No sin hilar fino la piel al amanecer.
No sin prisas y suspiros suaves.

 

No sin historia, 

sin plan para desaparecer.
No sin ojos y gestos secretos,
sin sonrojos intrépidos,
sin lobos y viajes en velero.

No sin un nuevo hogar de papel,
de corales de Micronesia,
de tapiales de hielo allá 

en la montaña,
con las manos entrelazadas, 

tibias y leves. Si,
mirando El Calafate.


domingo, 30 de noviembre de 2025

Deseo 17

Lost Highway, Lynch, 1997
 

lunes, 1 de septiembre de 2025

Columna


                                                                Del muro se proyecta 

                                                    una cariátide de alazán 

                                                    Yérguese en tensa curva 

                                                    vulnerando la anatomia 

                                                    de su columna grave

                                                    Arco armonioso

                                                    Media ojiva y tesitura 

                                                    de umbral

                                                    Portal entero

                                                    Sostiene el sol nocturno

                                                    y un concerto para oboe

                                                    En su axis mundi palpita

                                                    un jardín encendido


                                                                                Caléndulas 

                                                                                Florándulas

                                                                                Girándulas

                                                                                Despiertan 

                                                                                        de la íntima

                                                                                        hendidura

                                                                                        de su feraz

                                                                                        carne pétrea




Collage de cariátide y caléndulas

domingo, 3 de agosto de 2025

Estar


He estado en el mismo lugar, pero en otro tiempo.


Yo

chacal, 

ínfimo.


Seguí los pulsos de tu fiebre.

Las yemas calientes de mis dedos 

temieron tocar las fibras 

de tu filosa melena.

Quemarse, 

en tu carne delgada,

cultivar llagas.

Sin la recompensa

de ti,

tú,

presa.

Gacela de la estepa.


También he sentido que alguna vez 

pisaste mis talones de liebre.

Tal vez, 

un oso cara pelada en Klondike, 

pensé. 

Negándome y negándote 

de una colisión astral.

Pero sabía yo 

que eras y

que seguías, 

la aritmia 

de mi corazón infidente.


Feroz

loba,

Tú.


Imagen generada con Dall-e

lunes, 16 de junio de 2025

Tu mano fría

Love my piano 🤍

1


Tus ojos son una 

fiesta de luces,

origen de la mirada 

que te esquiva,

que vuela y 

te circunvala,

pero no puede 

te escapar y 

aterriza te

en la vorágine de 

reflejos de 

tus labios.

 

Al acecho, 

con tus dedos 

tentáculos,

medusa sirena 

que eres, 

tu mano, 

fría e impetuosa, 

Aleph,

me arremolinas entero 

desde la rodilla.

Y es completo 

el embrujo.

 

 

2

 

Cautivo,

soy de ti,

gitana,

quiromante del tiempo.

No de mis años,

si, de los adjetivos que

no puedo invocar

para decir de 

tu ternura 

que es primaveral.

 

Cautivo, 

del sueñoconjuro que 

no debo soñarinvocar.

De cantar un son, y 

bailarlo sobre la arena.

De besar tus pies,

tus manos,

tus muslos 

de canela.

 

Cautivo,

de esta noche de cobalto

que apenas empieza.

Promesa de

torbellinos nuevos,

de un programa 

subvencionado de poesía 

romántica por mi yo adolescente.

En tiempos de anhelo,

enésima definición, 

y resignación. 

 

Cautivo,

no solo del encierro

de otros,

sino de mi, 

que me contengo.

Menguo me y

autofecundo,

en la melancolía

de paisajes otoñales.

 

Cautivo,

de verdad de ti y de mi.

De concupiscencia.

Y porque no podría 

robarte ni un minuto de vida.

Flor.

Hálito.

Color.

Turgencia.


Entonces, 

soy cautivo de tu 

inevitable despedida

porque 

debes partir,

y yo volver,

a la ruina de los días.

 

3

 

¿Por qué te adelantaste, 

tonto?

Y tú: ¿Por qué te retrasaste, 

tanto?

 

Algo que dijimos y que es 

poéticamente hermoso y 

triste al mismo tiempo.


4


¿Qué azar es éste?

En que siendo yo, 

también eres tú,

En la fragilidad del mundo,

La cura y

La vida.



(Imagen tomada de Pinterest)

martes, 25 de marzo de 2025

marzo




Vi un velero ardiente atravesando la ciudad y esta madrugada lluviosa. 
Yo quedé flotando sobre el oleaje de concreto. 
A la deriva. 
Frío.
Volverá, quizás. 
Montado en otra tormenta, al alba.
Entonces, a su merced, me rescatará y arderemos hasta ser cenizas.



© Loris von Siebenthal

Inspiración sónica: https://www.youtube.com/watch?v=pgBELZ5z4T0