el pitillo echó chispas, bravo
el desertico rostro se iluminó
la boca musitó dos nombres
el cerillo murió en el hálito.
el cuerpo habitó las sombras
los poemas negociaron el sol
las manos cumplieron su rol
dos poemas, pies inquietos
volvió la vida por un instante.
vendrá, sin prisas, llegará ya.

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