domingo, 22 de marzo de 2026

ritual de invocación


el tabaco echó chispas, bravo.

el rostro desértico se iluminó;

la boca musitó llaves y nombres.

el cerillo murió en el hálito.


el cuerpo ocupó las sombras.

los poemas negociaron el sol:

las manos editaron, exactas,

dos títulos cortos, pies raíces.


vuelto el aliento por un instante:

"vendrá, sin prisas, llegará",

anheló, sediento, mientras

inhalaba su talismán, tótem. 


en el pico de la libación 

de versos y flores ceremoniales

se colaron cien fantasmas;

murieron de nuevo, tristes, pobres.


cayó el rayo en la coronilla.

la sonrisa de tormenta,

poderosa, se hizo presencia: 

quedó el tiempo espantado.


 el mantra invocador detenido,

y sus caballos de viento

desbocados aplastaban, 

de nuevo, todo, a galope pleno

 


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