Orfeo y Eurídice, Carl Goos, 1863
Qué pensaría Eurídice de ti
descendiendo a esas prisiones infernales
desafiando a los cancerberos por mí,
arrastrándome tras sus puertas de hierro
sin mirar hacia atrás
-y todavía me arrastras sin mirar nunca atrás-
porque sabes que ningún Orfeo te sigue,
sino un pobre poeta
cuya lira no te hará inmortal.

0 comentarios:
Publicar un comentario