en la memoria final de esa noche
me crecieron aletas
una cola de dos toneladas
los ojos de nuez se me perdieron
una cola de dos toneladas
los ojos de nuez se me perdieron
en la cabeza gigante de ballena azul
que apenas puedo cargar desde entonces.
monigote marino fundado en el cemento
deambulé por las corrientes de la poesía
intentando llegar a ti
años más tarde
sin éxito, más que descubrir que
nuestros tiempos eran de mares distintos.
mientras tú, sirena de las huestes de Euterpe
pieza central en la reunión
con el vestido, zapatillas, los labios carmesí
y ese lunar en la boca con la sonrisa tierna
apuntando hacia mi. ay.
eres el mito que todavía estremece
en la pista de baile.
[para un mejor efecto del texto, póngale play, que ella habita por siempre esta canción:]

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