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martes, 4 de agosto de 2026

sirena carmesí ii


buscabas algo, no sé
qué podría interesarte en este chiquero

mientras, tendido en la cama, 
yo miraba tu movimiento
intentando disimular mi interés.

te veías tan bien como hace tres décadas

pregunté que cómo te había ido
si eras feliz allá, si tenías compañero
hijos, libros, si cantas y bailas aún

recuerdo, eso sí, que fuiste directa:
que había sido una gran ilusión 
de esos primeros años de aprender sobre el amor

que dije algo bonito, como una semilla
todavía guardada en algún surco
de tu memoria juvenil

sonreíste con el cuerpo todo.
se que ese fue el último movimiento
el objetivo de tu búsqueda y saliste de la estancia

como siempre, ordené las ideas con lentitud.
te alcancé, te dije que era un tonto,
un individuo perdido en sus propias dubitaciones

dije que las causas llegaron después;
desde entonces era otro, 
mejor y genuinamente triste,

que siempre te recordaba en la noche del baile

que había intentado acercarme con otro rostro y otro cuerpo,
y tú, con otras formas también, habías pasado de lado
con la mirada del desconocido

que somos otros ahora, planetas distantes
y está bien: no fue entonces, 
tampoco será ahora.

que ha sido tierno, reconfortante, 
saludarte en este sueño







lunes, 6 de julio de 2026

sirena carmesí


            en la memoria final de esa noche 
            me crecieron aletas 
            una cola de dos toneladas 
            los ojos de nuez se me perdieron 
            en la cabeza gigante de ballena azul
            que apenas puedo cargar desde entonces.

            monigote marino fundado en el cemento
            deambulé por las corrientes 
            de la poesía y el canto 
            intentando llegar a ti, años más tarde
            sin éxito, más que descubrir que 
            nuestros tiempos eran de mares distintos.

            mientras tú, sirena de las huestes de Euterpe 
            pieza central en la reunión
            con el vestido, zapatillas, los labios carmesí
            y ese lunar en la boca con la sonrisa tierna
            apuntando hacia mi.                         ay.
            eres el mito que todavía estremece 
                                                                     en la pista de baile.





[para un mejor efecto del texto, póngale play, que ella habita por siempre esta canción:]