martes, 7 de julio de 2026

dos pausas



lo siento si acaso mis torbellinos y nubes restringieron tu vuelo.
me enseñaron que los límites eran territorios de la intensidad,
de mi voluntad y del deseo, de mi capacidad para ser tormenta.
aprendí a aprender así, queriendo, deseando sin pasión medida. 
la estrategia me permitió el goce de frutos amargos y dulces,
pero no a habitar en los continentes nuevos de tus silencios.
la gramática de esta encrucijada se escribe con dos pausas:
la tuya, alas y vuelo ligero que aprenden a no nombrarlo todo;
la mía, brújula rota que aprende a escuchar lo que no pide nombre.


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