es un profanador vil,
a contracorriente del método habitual
de la conspiración.
arriesga todo en la jugada:
su refugio en el cerro,
una butaca doble en el cine.
hoy tiene el abismo,
el sótano.
donde conviven intactos:
el beso y la causa.
los diálogos sobre su sano juicio
son balas de salva.
la verdad del lumpen burgués
no es pan multiplicado.
queda, en la raíz de tal situación,
el ejercicio de la memoria,
el volumen en los parlantes de los muertos.
la lucha y el amor irrenunciables
serán el registro de mármol
en los claustros,
en esta ciudad paralela al infierno.

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