tu nombre saltó del trampolín de mi lengua:
dos giros mortales y un torniquete
antes de hacer diana en los oídos del espía
—¿cómo dices?
todavía me duele la lengua mordida
en silencio, al salto sincrónico de mi mano y mis ojos
viniste conmigo esta noche
en papel y a lápiz
en otro libro equivocado te perderé

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