miércoles, 17 de junio de 2026

tregua




quisiera identificar mi dolor en algún lugar del cuerpo,
para saber si hay medicina que lo cure 

—untar el ungüento, ingerir la pastilla, recibir el pinchazo—
pero sospecho que no pasa por estos dominios de mi materia.


imaginé recibir un golpe en la quijada, caer mareado,
desmayarme, luego despertar y retomar el camino,
liberado del primer impacto, aunque con el segundo
y el tercero deba lidiar después con paciencia de enfermera.


en la cama, en la oscuridad, trato de lidiar con el malestar,
pero no puedo y sucumbo ante el reparador sueño.


amanece, no me siento mejor, pero ahí voy —la liza no espera.
el día nublado tampoco ayuda, volverá el golpe con su dolor: no hay tregua.



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