domingo, 7 de junio de 2026

Jandira - Murilo Mendes


Foto de Zulmaury Saavedra en Unsplash

El mundo comenzaba en los senos de Jandira.

Después surgieron otros elementos de la Creación:

surgieron los cabellos para cubrir el cuerpo,
las hélices de los brazos para cortar el aire
(a veces el brazo izquierdo desaparecía en el caos, quedaba solamente el brazo derecho).

Y surgieron los ojos para iluminar el resto del cuerpo.

Y surgieron sirenas de la garganta de Jandira,
el ámbito entero se hizo eterno de sonidos
más palpables que el de las aves.

Y las antenas de las manos de Jandira
captaban los objetos animados, inanimados,
dominaban los lirios, los peces, las máquinas.

Y los ángeles se desmayaban en los caminos visibles del espacio
cuando Jandira peinaba sus cabellos...

Después el mundo se mostró completamente,
se fue levantando, armado de anuncios luminosos.

Y Jandira apareció íntegra,
de la cabeza a los pies.
Todas las partes del mecanismo tenían importancia,

Y Jandira apareció con el cortejo de su padre,
de su madre, de sus hermanos.

Ellos obedecían las señas de Jandira
que crecía a la vida en gracia, belleza, violencia.

Los enamorados pasaban, olían los senos de Jandira
y eran precipitados en las delicias del infierno.
Ellos jugaban a causa de Jandira,
abandonaban novias, esposas, madres, hermanas, a causa de Jandira,
y Jandira nada les había pedido.

Y los diarios publicaron retratos a causa de Jandira.

Y aparecieron flotando cadáveres a causa de Jandira.

Algunos enamorados vivían y morían
por la mínima cosa de Jandira.
Uno de ellos se suicidó a causa de la boca de Jandira.

Otro, a causa de un lunar de la mejilla izquierda de Jandira.

Y los cabellos de Jandira
crecían furiosamente con potencia de las máquinas,
no se le caía ni una hebra,
ni ellas se los despuntaba.

Y la boca de Jandira era un disco rojo
tal cual un sol chiquito.

En torno al perfume de Jandira
su familia andaba atolondrada.

Las visitas se confundían en sus conversaciones a causa de Jandira.

Y un sacerdote en misa
olvidó hacerse la señal de la cruz a causa de Jandira.

Y Jandira casóse.

Y el cuerpo de Jandira inauguró una vida nueva,
aparecieron ritmos que estaban en reserva,
combinaciones de movimientos entre las caderas y los senos.

A la sombra del cuerpo de Jandira
nacieron cuatro niños que repiten
las formas y los ademanes de Jandira desde el principio del tiempo.

Y el marido de Jandira
murió en la epidemia de fiebre amarilla.
Y Jandira cubrió la sepultura con sus cabellos.

Desde el tercer día el marido de Jandira
hizo un brutal esfuerzo para resucitar:
no se conforma, en el encierro oscuro en que está,
que Jandira viva sola,
que sus senos, y sus cabellos perturben la ciudad
y en quedarse allí, inútilmente.

Y las hijas de Jandira
parecen aún menos jóvenes que la madre.

Y Jandira no muere,
espera que las trompetas del juicio final
vengan a buscar su cuerpo,
pero no vienen.

Y, si viniesen,
¡el cuerpo de Jandira
resucitará todavía mayor, más ágil y transparente!



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