viernes, 19 de junio de 2026

la poesía no se va a acabar



no podría el hombre perder la costumbre; tampoco la naturaleza su hechizo. tal vez faltaren los medios, el saber hacer; quizás árido el sentir, profundo el pesar; o serán plenos los placeres y las desgracias de la rutina. mas no podrá ser eterna esa distancia a la poesía: la que se encuentra, inesperada, en los lunares del cuello de la amada, la carcajada que vuela desde el otro lado de la plaza, el pliegue de una arruga que el tiempo dibuja en el reflejo; contemplar a quien contempla absorto las nubes tornasoles del atardecer. así, dispuesta siempre en las minucias de la vida, los avatares de las sintientes criaturas —con sus ojos plenos de luz y maravilla—, y en los lagos en el cielo, el fluir de las montañas. entre ellas no podría escasear su caudal: la poesía.

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