sábado, 5 de septiembre de 2026

Gradiva






            se apoya sobre las suelas para no perder el paso,
            desconfía del sostén de la tierra,
            de cada huella, palabra que no pronuncia.
            el río de lava le sigue muy de cerca,
            con paciencia mineral, la de lo que nunca duerme;
            ella siente en los tobillos un calor que no es suyo,
            un fuego que la busca desde antes de nacer.
            la dirección es la ansiedad de olvidar,
            el nombre de quien le dio las alas,
            esa boca que la nombró en la sombra,
            olvidar que alguna vez fue agua y no ceniza.
            pero no sospecha que igual arderá en otro cuerpo,
            que su piel será el mapa de otra hoguera,
            que su paso quedará grabado en otra sangre,
            río secreto que corre bajo la tierra.

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