entre dos aguas se sostiene el deseo en todos sus colores:
aprieta los dientes para entonarse de morado;
es rojo sangre cuando abandona las enaguas y pantalones;
cuando se hace simiente, del verde al azul cielo;
al soltarse en el río, se ahoga o llega al mar nocturno,
entonces es cielo negro de noche nublada, sin luna.
