domingo, 30 de noviembre de 2025
lunes, 1 de septiembre de 2025
Columna
Del muro se proyecta
una cariátide de alazán
Yérguese en tensa curva
vulnerando la anatomia
de su columna grave
Arco armonioso
Media ojiva y tesitura
de umbral
Portal entero
Sostiene el sol nocturno
y un concerto para oboe
En su axis mundi palpita
un jardín encendido
Caléndulas
Florándulas
Girándulas
Despiertan
de la íntima
hendidura
de su feraz
carne pétrea
Collage de cariátide y caléndulas
sábado, 9 de agosto de 2025
A la deriva

Alfonsina, sin Horacio,
se entregó a la mar,
para su alma inflamada salvar.
Es una ballena blanca.
Una nereida muda.
Barca fantasma sin ancla, hogar.
domingo, 3 de agosto de 2025
Estar
He estado en el mismo lugar, pero en otro tiempo.
Yo
chacal,
ínfimo.
Seguí los pulsos de tu fiebre.
Las yemas calientes de mis dedos
temieron tocar las fibras
de tu filosa melena.
Quemarse,
en tu carne delgada,
cultivar llagas.
Sin la recompensa
de ti,
tú,
presa.
Gacela de la estepa.
También he sentido que alguna vez
pisaste mis talones de liebre.
Tal vez,
un oso cara pelada en Klondike,
pensé.
Negándome y negándote
de una colisión astral.
Pero sabía yo
que eras y
que seguías,
la aritmia
de mi corazón infidente.
Feroz
loba,
Tú.
Imagen generada con Dall-e
lunes, 16 de junio de 2025
Tu mano fría

1
Tus ojos son una
fiesta de luces,
origen de la mirada
que te esquiva,
que vuela y
te circunvala,
pero no puede
te escapar y
aterriza te
en la vorágine de
reflejos de
tus labios.
Al acecho,
con tus dedos
tentáculos,
medusa sirena
que eres,
tu mano,
fría e impetuosa,
Aleph,
me arremolinas entero
desde la rodilla.
Y es completo
el embrujo.
2
Cautivo,
soy de ti,
gitana,
quiromante del tiempo.
No de mis años,
si, de los adjetivos que
no puedo invocar
para decir de
tu ternura
que es primaveral.
Cautivo,
del sueñoconjuro que
no debo soñarinvocar.
De cantar un son, y
bailarlo sobre la arena.
De besar tus pies,
tus manos,
tus muslos
de canela.
Cautivo,
de esta noche de cobalto
que apenas empieza.
Promesa de
torbellinos nuevos,
de un programa
subvencionado de poesía
romántica por mi yo adolescente.
En tiempos de anhelo,
enésima definición,
y resignación.
Cautivo,
no solo del encierro
de otros,
sino de mi,
que me contengo.
Menguo me y
autofecundo,
en la melancolía
de paisajes otoñales.
Cautivo,
de verdad de ti y de mi.
De concupiscencia.
Y porque no podría
robarte ni un minuto de vida.
Flor.
Hálito.
Color.
Turgencia.
Entonces,
soy cautivo de tu
inevitable despedida
porque
debes partir,
y yo volver,
a la ruina de los días.
3
¿Por qué te adelantaste,
tonto?
Y tú: ¿Por qué te retrasaste,
tanto?
Algo que dijimos y que es
poéticamente hermoso y
triste al mismo tiempo.
4
¿Qué azar es éste?
En que siendo yo,
también eres tú,
En la fragilidad del mundo,
La cura y
La vida.
(Imagen tomada de Pinterest)
viernes, 2 de mayo de 2025
Libros - Eusebio Ruvalcaba
Libros
(Eusebio Ruvalcaba)
Te prometo una cosa: llenar
tu casa de libros.
Que no se pueda caminar,
que la gente que invites diga qué
diablos está pasando,
¿Qué, ya no existen para ti
más que los malditos libros?
Se te van a enredar en el pelo, en
las piernas.
Cuando te bañes, vas a ver que están ahí,
entre el agua de la regadera
y el shampoo.
Entonces te vas a reír,
te vas a reír como nunca.
Y los libros van a salir del baño
y se aprestarán a colmar el pasillo
y la cocina. Y la cama.
Eso, tu cama.
No te dejarán hacer el amor.
Porque primero tendrás que leerlos.
Y eso llevará tiempo.
Sobre todo porque ahí estarán
Dante y Petrarca.
Shakespeare y Tennessee Williams.
Y todos los que han escrito por amor.
Y de amor — ¿Habrá quién separe una cosa
de la otra?
Y Leopardi, claro. Y Cernuda.
Y José María Álvarez
— Cien veces José María Álvarez.
Y Jaime Gil de Biedma.
Y, perdón por insistir, ya lo dije,
todos aquellos cuya lectura te inflama
la sangre.
Porque querrán estar cerca de ti.
Porque el amor te antecede y te rubrica.
Y el amor dice ella ama. Y a ella la amo.
Eso dice el amor.
Entonces los libros saturarán tu vida
de alegría y de dolor.
Porque esto no hay modo de cambiarlo.
Y cuando te acerques a la cama
a conciliar el sueño bendito,
cuando desdobles las sábanas
y ansíes, por fin,
reposar la jornada,
advertirás un gran bulto que ocupa lo suyo.
Son los libros,
que están ahí porque desean
acompañarte
en tus sueños.
Porque son, los libros, como lo eres
tú: ansiosa de ser amada,
ansiosa de sentir sobre la piel aquellos
dedos abrumados por el deseo;
pero en la misma medida
porque los libros son como tú:
seres a quienes torna ardientes
el simple deseo de tener un
interlocutor.
Alguien que los lea y que les haga
preguntas.
Que platique con ellos.
Que les prometa llevárselos hasta
la tumba.
Alguien que dé la vida por ellos.
Alguien como tú.
Que ame.
Que ame porque el amor es también
abrir el libro
tal como se abre el corazón.
Cuando se ama.
Pero también te prometo otra cosa:
llenar tu casa de música — otro día hablamos de eso.

lunes, 7 de abril de 2025
eco
óyeme, oigo
mírame, miro
huéleme, pfff
saborea el pastel, riquísimo
tócame, estás frío
¿dónde estás?, aquí.
martes, 25 de marzo de 2025
marzo
Yo quedé flotando sobre el oleaje de concreto.
A la deriva.
Frío.
Volverá, quizás.
Montado en otra tormenta, al alba.
Entonces, a su merced, me rescatará y arderemos hasta ser cenizas.
miércoles, 19 de agosto de 2015
Cuidado
vi mis manos mudas de despedida.
martes, 8 de octubre de 2013
Roque Dalton: El credo del Che
El Ché Jesucristo
fue hecho prisionero
después de concluir su sermón en la montaña
(con fondo de tableteo de ametralladoras)
por rangers bolivianos y judíos
comandados por jefes yankees-romanos.
Lo condenaron los escribas y fariseos revisionistas
cuyo portavoz fue Caifás Monje
mientras Poncio Barrientos trataba de lavarse las manos
hablando en inglés militar
sobre las espaldas del pueblo que mascaba hojas de coca
sin siquiera tener la alternativa de un Barrabás
(Judas Iscariote fue de los que desertaron de la guerrilla
y enseñaron el camino a los rangers)
Después le colocaron a Cristo Guevara
una corona de espinas y una túnica de loco
y le colgaron un rótulo del pescuezo en son de burla
INRI: Instigador Natural de la Rebelión de los Infelices
Luego lo hicieron cargar su cruz encima de su asma
y lo crucificaron con ráfagas de M-2
y le cortaron la cabeza y las manos
y quemaron todo lo demás para que la ceniza
desapareciera con el viento
En vista de lo cual no le ha quedado al Ché otro camino
que el de resucitar
y quedarse a la izquierda de los hombres
exigiéndoles que apresuren el paso
por los siglos de los siglos
jueves, 22 de agosto de 2013
salir
Quiero
lunes, 29 de julio de 2013
La elefanta y el palomo
sábado, 13 de julio de 2013
lunes, 8 de julio de 2013
Carta de Karl Marx a Jenny von Westphalen 21 de junio de 1856
…”De nuevo te escribo porque me encuentro solo y porque me apena siempre tener que charlar contigo sin que lo sepas ni me oigas, ni puedas contestarme. Por más malo que sea tu retrato, me sirve perfectamente, y, ahora, comprendo por qué perfectamente, y por qué hasta las “lóbregas madonnas”, las más imperfectas imágenes de la Madre de Dios, podían encontrar celosos y hasta más numerosos admiradores que las imágenes buenas. En todo caso, ninguna de esas oscuras imágenes de madonna ha sido tan besada, ninguna ha sido mirada con tanta veneración y enternecimiento, ni adorada tanto como esta foto tuya, que si bien no es lóbrega, sí es sombría, y en modo alguno representa tu hermoso, encantador y “dulce” rostro que parece haber sido creado para los besos. Yo perfecciono lo que estamparon mal los rayos del sol y llego a la conclusión de que mi vista, por muy descuidada que esté por la luz del quinqué y el humo del tabaco, es capaz de representar imágenes no sólo en sueños, sino también en la realidad.
Te veo, siento, toda delante de mí, como de carne y hueso… el falso y vacío mundo se forma una idea superficial y equivocada de las personas. ¿Quién entre mis numerosos calumniadores y maldicientes enemigos me ha reprochado alguna vez valer para el papel de primer galán en cualquier teatro de segunda categoría? Pero es que soy así. Si esos canallas tuvieron siquiera una gota de sentido del humor, habrían garrapateado en el anverso “relaciones de producción y cambio” y en el reverso me habrían dibujado postrado a tus pies, “mire este dibujo y el otro”, rezaría la inscripción. Pero los canallas son tontos y seguirán siendo necios in secula seculorum.*
La separación temporal es útil ya que la comunicación constante origina la apariencia de monotonía que lima la diferencia entre las cosas. Hasta las torres de cerca no parecen tan altas, mientras que las minucias de la vida diaria, al tropezar con ellas, crecen desmesuradamente. Lo mismo sucede con las pasiones: los hábitos consuetudinarios que, como resultado de la proximidad se apoderan del hombre por entero y toman forma de pasión, dejan de existir tan pronto desaparece del campo visual su objeto directo. Las pasiones profundas, que como resultado de la cercanía de su objetivo se convierten en hábitos consuetudinarios, crecen y recuperan su vigor bajo el mágico influjo de la ausencia.
Así es mi amor. Al punto que nos separa el espacio, me convenzo de que el tiempo le sirve a mi amor tan solo para lo que el sol y la lluvia le sirven a la planta: para que crezca. Mi amor por ti, cuando te encuentras lejos de mí, se presenta tal y como es en realidad: como un gigante; en él se concentra toda mi energía espiritual y todo el vigor de mis sentimientos.
Adiós, querida mía, te mando a ti y a nuestras hijas miles y miles de besos.
.-Tu Carlos.
Fuente: http://www.larepublica.es/2013/07/carta-de-amor-de-karl-marx-a-jenny-von-westphalen/

