la ciudad es ombligo de la podredumbre.
migraña, cáncer, esquizofrenia y soledad,
procreados en los bacanales de las salas VIP,
sus engendros que nos someten.
migraña, cáncer, esquizofrenia y soledad,
procreados en los bacanales de las salas VIP,
sus engendros que nos someten.
la lluvia ácida quema los saldos de pastizal,
corren las ratas hacia el norte,
hacia el sur, hacia ninguna parte,
mientras el fuego les lame los bigotes.
corren las ratas hacia el norte,
hacia el sur, hacia ninguna parte,
mientras el fuego les lame los bigotes.
el alcalde de turno decreta la felicidad.
los mercenarios —perdón, digo, los empresarios—
aplauden mientras la servidumbre
maldice su inútil voto
y desea la demolición de la torre de cemento
con todos dentro.
los mercenarios —perdón, digo, los empresarios—
aplauden mientras la servidumbre
maldice su inútil voto
y desea la demolición de la torre de cemento
con todos dentro.
la tos rompe su garganta
mientras se repliega en su mal deseo:
—debe ser la medicina—,
escupe la flemática desolación,
mientras se repliega en su mal deseo:
—debe ser la medicina—,
escupe la flemática desolación,
se rasca la sarna que recuerda que está viva.

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