"Ángel caído", fotografía de Federico Ferro
en su melancolía de animal terrestre,
recordó los juegos con sus hermanos.
ora triste, ora inhóspito, extraña ser
el preferido en el seno de lo eterno.
ora rabioso, obstinado en terquedad,
de color nocturno, desafía la belleza
de lo absoluto del tiempo universal,
en la mortalidad de su carne rebelde.
con el destino definido, mira la historia.
el desdén de sí se desintegra con las alas.
un luzbel plenamente humano
yerguese orgulloso sobre la montaña.
henchido de voluntad, sus manos sabias
modelan las rocas y el barro.
surge una morada, luego mil ciudades.
los hombres ya no están solos.
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