- Si no apoya al partido, señorita, escogeré a alguien que si lo haga
- Bueno señor, yo no puedo hacer nada ante dicha consideración.
-¿Qué hacer dios?- Sabe, yo creo en dios - De ello ¿Cuál la implicación?
- Racionalmente, sabe, yo necesito la experiencia y también la paga.
- No es mi problema. Comprometa su apoyo o haré que quede en la zaga.
- ¿Qué hacer dios? deseaba el triunfo en una justa competición,
que mis capacidades de saber y hacer sean objeto de evaluación,
pero ahora debo mentir, te ruego paciencia al lidiar con esta plaga.
- Decídase pronto, si no su actitud rebelde considerare insumisión.
- Fíjese y pregunte a quién quiera que yo apoyo a sus seguidores,
a su fiesta asistí, las fotos en sus redes sociales prueban mi actuación.
- Vaya, vaya. No me lo esperaba señorita, juega a la política con convicción.
- Si señor profesor, -perdóname dios- aprendo rápido de los mejores
Por otro día en el paraíso salarial, esta vez manejo yo la justa manipulación.
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