maravillosas, titilan en sus últimos latidos.
del silencio viejo y nostálgico son ahijadas
muy prolijas, catapultas de vida alineadas
sempiternas de apariencia, racimos nutridos.
violáceos, rojizos y dorados coloridos
de sus ondas y partículas bien hiladas
acá en la tierra, alimento de bandadas
de wawas y ojos siempre conmovidos.
también de amantes y sueños de mayo,
afirmar el compromiso con la chakana
que el designio, engendre con su rayo.
dar gracias con lo que haya en el aguayo
a la muerte de las estrellas por la mañana
proceso universal, de la esperanza, un ensayo
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