machucó las piedrecillas gualdas, repitió con el carbón,
las cochinillas explotaron y el cuenco se puso colorado,
el agua se distribuyó por partes y los palillos ya afinados
se acomodaron hasta la evocación del primer trazo
la noche anterior, la chamana que todo siente y adivina,
entre inciensos y elixires cactáceos, atestiguó la cacería,
"será abundante, del venado la carne y las cornamentas,
ingredientes para ahuyentar el hambre y las envidias"
recuperada del trance de cueros, tiró unas líneas de coral
hombres atléticos surgieron de la superficie de granito
también bestias con matorrales ríspidos en sus cabezas,
todos en un ceremonial al compás de flechas y de arcos
huye el sol, el coyote aulla el final del recreo pictórico,
el zurrón cromático se repone de su forma escuálida
engulle polvos multicolores y pinceles rudimentarios,
restos de tamales, correas, escenas por ser imaginadas

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