te regalo mi suerte. al final de este pasaje ya no me sirve.
guárdala, si acaso no se te ajusta ahora o no te conviene.
si no, libérala. deja que se evapore o que el viento la lleve.
alguien más afortunado podría encontrársela y le dé lustre,
después de volverle el color, podría decir de cuentos azules.
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