en el jardín de las flores hay un puente estrecho:
lo prudente sería quedarse al este de este edén.
sin embargo, cruzarlo es constante tentación.
conocidas son las historias de profanos que
los jarabes de diamante de su cáliz bebieron
sin pensar más que en el propio goce.
en el jardín más allá del bien y el mal, te espero.

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