en el bosque, en la calle ruidosa,
hay en el eco de la memoria la apariencia de una presencia.
hay marcas en mis manos,
algún átomo aromático de ti
debe quedar por ahí, congelado .
en ese asiento, por siempre, hay una imagen,
en alto contraste que me arrebata:
tú cogiéndote el pelo.
tu fantasma en los momentos felices
que solo el jazmín
y la muerte extinguirán.
me siento una kaua'i 'o'o
cantando
en la ciudad, en la lucha del trabajo
en las sesiones de provocación de cuadros,
en la ventana que da a la noche,
sudorosa, abrasante, silenciosa.
enciendo un cigarro,
recuerdo la recomendación del terapeuta,
escribe para olvidar.
y yo, solo recuerdo para sobrevivir.

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