
La silueta de tus pasos húmedos se hace eco en las orillas heladas de mis manos.
Cautelosa y de puntillas corres por entre las nieblas azules que fluyen quejumbrosas, por las rendijas, tempestades y torbellinos, apenas tocando tu fantasma inverosímil.
Mis ojos alertas, se abren, mis pupilas apuntan, y aunque veloces ellos, tu cuerpo de gacela, pantera cautelosa y ávida, acéchame, yiras.
El aire no puede ser más denso y tibio, el rítmico inhalar y exhalar de mis vísceras al rítmico son de la sospecha, de tus pasos, casi de puntillas, entre carrera y a carrusel me entornan, mis oídos zumban.
Mi cuerpo agazapado siente el tuyo, el aire no puede ser más denso y tibio, dulce contacto de poros salados. Me susurras al oído.
Texto 2004
"Danzas", carboncito, 2003