sobre el padecer la gestación de otra era
Dalton prometía la comunidad
como una aspirina del tamaño del sol.
en la época de la revolución virtual,
la cura
para ser una buena persona
exige una táctica dura:
despegar la carne del sillón,
desclavar los ojos
de la trampa de luz que hipnotiza.
morder el libro,
hasta que el saberte transforme la sangre
y te aterrice
en el suelo cubierto de cuerpos.
si las neuronas rechazan el escape,
si las células se aferran al pozo,
habrá que violar la sinapsis.
química implacable:
el alcaloide de la fantasía,
el veneno de la lucidez.
si no,
que te devore la ignorancia.
la lucidez retórica no basta.
el sacrificio es una tarea de amor sublime:
hay que estar dispuesto a perderlo todo
a la intemperie.
porque también dejó escrito el poeta:
solo los dispuestos a morir y matar
llegarán hasta el final
siendo buenas personas
para la revolución.
quizás por ellos
habrá revolución.
¿no es cierto, Roque?

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