sobre el padecer la paridura de otra era
Roque Dalton prometía el comunismo
como una aspirina del tamaño del sol.
es otra época.
hoy la cura
—para ser una buena persona—
exige una química más dura:
despegar la carne del sillón,
desclavar los ojos
de la trampa de diodos orgánicos,
morder el libro,
forzar la página hasta que el saber
te transforme la sangre y te suspenda del suelo.
si las neuronas rechazan el escape,
si las células se aferran al pozo,
habrá que violar la sinapsis.
estimulación directa con alcaloides esenciales:
cafeína, nicotina, el veneno de la lucidez.
si no,
que te devore la ignorancia.
porque también lo dejó escrito Roque:
solo los dispuestos a morir y matar
llegarán hasta el final
siendo buenas personas
para la revolución.
será por ellos
que habrá revolución.

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