miércoles, 29 de julio de 2026

sueño burguesito



          subimos las escaleras del edificio inacabado

          al último piso, entre el bosque de columnas

          miramos los árboles y el río abajo

          —¿esto podría ser nuestro si queremos?, lo es ya—


          los muros se erigieron en el instante

          la luz filtrada cambió el color de la materia:

          el cemento y nuestros cuerpos

          —nuestras voces anidarán en cada canto y esquina,

          el temperamento de las nubes no podrá perturbar

          nuestros banquetes ni las tertulias de sobremesa—


          los relámpagos y las ráfagas de enero

          solo multiplicarán la fricción de nuestros abrazos

          su reverberación nocturna

          —y habrá películas épicas y rosas—


          bajamos del sueño construido


          en el coche silencioso, siguiendo la corriente del río,

          vuelvo hacia el sur

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