miércoles, 7 de octubre de 2026

nunca




no crucé ningún océano de tiempo,
solo la noche
—que es más larga—
para llegar
a los dos lunares
tallados en tu cuello

una voz aúlla en la calle
avisando del peligro

tomo tu cintura
y beso tu nunca

siento tu vida
latir contra mis labios helados

arriesgo la soledad
para tentarte

tu miedo, apagado,
me dice que esta vez
podría salir bien

después de beberte
apuesto a que sabrás
beberme tú
toda la eternidad




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