del protocolo de la reproducción social de la ternura.
besan y se dejan besar.
hay monstruos que devoran besos de niños,
hay tías que besan de todo y nada,
besos de puro consuelo
y los que se roban a hurtadillas.
cuando el asunto se pone apasionado,
pasamos de la mejilla antes de hacer el amor.
sobre una manta en el bosque,
y tratamos con besos hirvientes.
también están los besos de película antes de la batalla final.
están no tan épicos y falsos,
los que se dan con los labios partidos.
los besos como último refugio ante el hambre y el frío.
hay un beso al final de mi revolución
—si es que la victoria nos pilla vivos—.
habrá uno en la cima de la gloria,
otro tal vez en la sima de la derrota.
hay en los besos un hogar extremo.
me habría gustado saber si tus labios también son fríos.
