que impulsan el velamen que cubre mi cuerpo.
mi columna tambalea como un mástil
al ritmo creciente de la tormenta.
mis manos azules se empluman,
lo mismo le pasa a las piernas.
la espalda despliega un par de élitros negros.
trepo sin rumbo acordado, sin deseo.
algo abajo tira de mí.
un nombre que quiero olvidar.
arriba la luna,
ojo que no parpadea
donde lo que prometí se pierde.
en un aire que ya no respiro,
invento una danza
y extraño un aroma que ya desconozco.

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