martes, 3 de noviembre de 2026

Federico






el factor decisivo en la historia es, en última instancia,
la producción y la reproducción de la vida inmediata,
dice Federico.


en las sociedades primitivas,
adultos y ancianos no solo cuidaban:
también gobernaban y producían.
fabricaban las herramientas para horadar mejor la piedra,

para hacer caminos y puentes.
domaban a los animales y a las semillas,
para extraer sus jugos y hacer alimentos y tintes,
enseñaban a pintar y a tallar el hueso y la madera,
a mirar y a abrazar con ternura.


en los pueblos celtas, romanos, 

germanos o mongoles,
los mayores sostenían a la comunidad.
aquí, en los Andes, lo llamamos ayni:
hoy te ayudo con los tepes en tu casa,
mañana me ayudas a limpiar la chacra.
cuidar hoy enseñaba a cuidar mañana,
y la edad era la puerta segura del porvenir.


hasta que un día, 

un hombre fuerte pensó
que ciertos niños, cierta mujer y cierta tierra
eran suyos y de nadie más.
la idea se hizo costumbre.
la mujer fue privatizada
por el contrato de la monogamia,
para procrear y criar hijos 

y otras posesiones del señor.


la primera opresión de clase
coincide con la del sexo femenino por el masculino,
escribió Federico en 1884.
en varios barrios de la ciudad,

la tesis todavía se comprueba los domingos:

el señor mira el partido,
la señora lava,
y los chicos aprenden temprano
quién es el dueño de la televisión,

quién, de la lavadora.


el estado es, por regla general,

el estado de la clase más poderosa,

dice Federico.

para sostener su nueva cruzada

—la plutocracia testosterónica—

inventaron el instrumento definitivo

contra el desencanto de los que menos tienen

y de sus parejas e hijos inconformes:

estado, fue bautizado.

y los viejos más ricos no se cansaron

de exprimir las mieles de sus ubres,

mientras en los arrabales sus pares

cenan fideo instantáneo con doblecola.
y para que nada cambie
inventaron dioses que prometen un lago en el cielo.


después vinieron el programa escolar, el de la radio,
el del partido político y el del club deportivo:
si no compites, serás del montón;
si no eres apto, serás un resentido,
decimos los viejos mentores
desde nuestras torres de marfil universitario,
con Federico subrayado en la biblioteca

con lápiz rojo.


por la ambición más cursi
se olvidaron de los niños y los jóvenes.
no quieren dejar el poder ni morirse:
urden un plan de jubilación 

para seguir tomando whisky,
mientras los otros jubilados marchan por su renta,
y los que vengan a heredar
tendrán que inventar la escalera que ellos quemaron.


han dado tantos malos ejemplos
que los nuevos adultos entienden
que no se puede ser más vil.
toca inventar algo, 

piensan incluso varios de sus polluelos.


será un renacimiento, en una forma superior,
de la libertad, la igualdad y la fraternidad de las antiguas gens,
promete Federico, citando a otro viejo barbón.


Federico, viejo,

no sé si tenías razón en todo.

pero esta noche mi madre me guardó el plato caliente,

y eso, en tu libro, se llama comunismo primitivo.

mañana toca trabajar.

lunes, 2 de noviembre de 2026

épica






a mi papá


                    —llegaste tarde.
                    —sí. fui por los chicos, lo siento.
                        es que no hay viaje posible sin su compañía,
                        sé que lo entiendes.
                    —define épica.
                    —desplegarse, desparramarse,
                        gastarse, consumirse en lo cotidiano.
                    —sí: conducir el auto feo
                        con los pasajeros disfrutando el viaje.


 

domingo, 1 de noviembre de 2026

chauholachau






Hoy comparto chauholachau, un poemario que compila algunas exploraciones de este blog en los últimos dos años. Trata sobre la despedida como forma de estar vivo. No habla de un amor perdido, sino de algo más amplio: vivimos diciendo hola y chau a todo, y lo que más nos marca no es solo lo que tuvimos, sino también lo que no llegó a ser.


Son 42 poemas escritos en la ciudad, entre el trabajo, la militancia, la cocina y la memoria. Hay manuales, haikus, una escalera, un caligrama, una canción para fregar los platos y algunos maestros convocados por su nombre.


Lo comparto como edición abierta y gratuita, para que circule. Puedes leerlo en tu celular, en la computadora o en papel, y también puedes imprimirlo y coserlo con tus manos. Abajo explico cómo.


Tres maneras de leerlo


El libro está disponible en tres versiones gratuitas. Elige la que mejor te acomode.


Versión

Para qué sirve

Archivo

Descarga

EPUB

Leer en el celular, la tablet, un lector de libros electrónicos o un Kindle. El texto se adapta a tu pantalla.

chauholachau.epub

[enlace]

PDF

Leer en la computadora con la página tal como fue diseñada, o imprimirlo tal cual.

chauholachau.pdf

[enlace]

Para imprimir y coser

Armar tu propio ejemplar en papel, cosido a mano. Son tres archivos: interior, tapa y guía de armado.

chauholachau_impresion_interior.pdf, chauholachau_impresion_tapa.pdf, chauholachau_guia_de_armado.pdf

[enlace]


Ficha del libro: chauholachau, Jhohan Oporto. Primera edición abierta, Cochabamba, septiembre de 2026. 42 poemas, 69 páginas, 12,7 × 20,3 cm. ISBN 978-9917-0-8120-3. D.L. 2-1-11955-2026.


Cómo leer el EPUB


El EPUB es la mejor opción para leer en el celular: el texto se acomoda a tu pantalla y puedes cambiar el tamaño de la letra. Trae su propia tipografía, EB Garamond, y las manchas de acuarela de cada parte.


Dónde lo lees

Cómo abrirlo

Celular o tablet Android

Descárgalo y ábrelo con Google Play Libros (botón «Subir archivo»), o con una app gratuita como ReadEra o Lithium.

iPhone o iPad

Descárgalo, toca el archivo y elige «Compartir» y luego «Libros». Queda en tu biblioteca de Apple Books.

Kindle

Envíalo con el servicio «Send to Kindle» de Amazon, desde su página, su app o por correo a tu dirección de Kindle. Acepta archivos EPUB.

Computadora

Ábrelo con un lector gratuito como Calibre o Thorium Reader.


Dos consejos para leerlo como fue pensado:

  • Si tu lector tiene la opción «fuente del editor» u «original», actívala. Así verás la tipografía del libro.
  • Algunos poemas tienen forma visual: una escalera, un caligrama, versos que se desplazan. Se aprecian mejor con la letra en un tamaño mediano. Si una línea se parte, gira el celular en horizontal.

Cómo leer el PDF


El PDF muestra el libro exactamente como fue diseñado, página por página. Es la mejor opción para leer en la computadora o en una tablet grande.


  • Para leerlo como un libro abierto: en tu lector de PDF, elige la vista de dos páginas con la portada aparte (en Adobe Acrobat: Ver › Visualización de página › Vista de dos páginas, y activa «Mostrar portada en vista de dos páginas»). Así verás las páginas enfrentadas, como en papel.
  • Para imprimirlo tal cual: imprímelo a doble cara en hojas sueltas. Si quieres armar un libro de verdad, usa mejor la versión para imprimir y coser, que ya viene ordenada para doblar.
  • En el celular: se puede leer, pero la letra queda pequeña. Ahí conviene el EPUB.

Cómo imprimir y coser tu ejemplar


Con esta versión puedes armar el libro en papel, cosido a mano, por muy poco dinero. Es un cuadernillo único de 17 pliegos doblados uno dentro de otro, con tapa de cartulina. Medida final: 12,7 × 20,3 cm. Coser cada ejemplar toma unos quince minutos.


Los tres archivos:


  • chauholachau_impresion_interior.pdf: los 17 pliegos del interior, en hojas carta.
  • chauholachau_impresion_tapa.pdf: la portada y la contraportada, en un solo pliego.
  • chauholachau_guia_de_armado.pdf: el paso a paso completo, con una plantilla para marcar los agujeros.

Materiales por ejemplar


  • 17 hojas carta de papel bond de 90 g, o ahuesado de 80 g.
  • 1 hoja carta de cartulina de 200 a 250 g para la tapa.
  • Unos 60 cm de hilo encerado o hilo grueso de algodón.
  • Una aguja de punta roma, un punzón o un clavo fino, y unos clips.
  • Una regla y una plegadera, o el dorso de una cuchara.

Paso a paso


  1. Imprime el interior a doble cara, volteando por el borde corto, en tamaño real (100 %, sin «ajustar a la página»). Solo los pliegos 2, 4, 12 y 13 llevan color; los demás pueden ir en blanco y negro.
  2. Imprime la tapa a color, por una sola cara, en cartulina.
  3. Prueba primero con el pliego 1. Míralo al trasluz: el frente y el dorso deben coincidir.
  4. Corta los pliegos y la tapa por las marcas laterales, a 25,4 × 20,3 cm. En la fotocopiadora pueden hacerlo de una vez con la guillotina.
  5. Dobla cada pliego por la mitad y mételos uno dentro de otro, en orden: el 1 por fuera, el 17 al centro. Al abrir por el centro deben aparecer las páginas 34 y 35. Pon la tapa por fuera.
  6. Perfora cinco agujeros en el doblez, usando la plantilla de la guía.
  7. Cose con la costura de cuadernillo de cinco agujeros que explica la guía, y ata el hilo por dentro.
  8. Prensa el libro cerrado bajo unos libros pesados durante unas horas.


Si te gusta el trabajo manual, puedes hacer tu tapa en cartón reciclado y pintar a mano las tres manchas. Cada ejemplar será único.


Compártelo

chauholachau se publica con una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 (CC BY-NC-SA 4.0). En palabras simples:


  • Puedes descargarlo, copiarlo, imprimirlo, coserlo, regalarlo y compartirlo con quien quieras.
  • Puedes adaptarlo, siempre que cites al autor y compartas tu versión con la misma licencia.
  • No puedes venderlo ni usarlo con fines comerciales.

Las citas de otros autores que aparecen en los epígrafes conservan sus propios derechos.


Si armas tu ejemplar cosido, me encantaría verlo: mándame una foto o déjala en los comentarios. Y si algún poema te acompaña, cuéntame cuál. Como dice el colofón, este libro se publica en edición abierta para que pase de mano en mano.


Jhohan Oporto