suspendida entre semitonos,
color, sonido y sentido
como un día nublado,
brisa, roce:
así ve el mundo al iniciar el día sobre la acera
al rato es un haz más
en la visión de los que caminamos
a la altura en que dominan las puertas,
el aire acondicionado,
el contacto y el arranque de los motores
en el turno matutino las ventas son lentas
pero todo es más veloz,
mientras ellos van apurados,
ella recuenta el cambio
practica operaciones de números enteros
se pregunta sobre las multiplicaciones
y las divisiones con decimales:
de qué le sirvió el saber técnico
y el conflicto con su madre por las noches
—la unidad a cinco, tres por diez.
tengo en estos colores,
¿no tuviera diez nomás,
recién empiezo la venta?
piensa que la lluvia anunciada no llegará
se quita un peso de encima
porque no tendrá que montar la llantucha
ni sufrir los pies mojados
y los salpicones del caucho apurado
con el guardapolvo puesto,
mientras su hermano recibe
las monedas y billetes acopiados,
apura la sajta de lisas para irse a la escuela
en el trufi, de blanco, atándose el pelo castaño,
ve sus zapatos grises y piensa:
¿cómo será el dinero que guardan los celulares?
en el barrio no hay cajeros automáticos
solo barro, y perros que muerden si te distraes

