jueves, 15 de octubre de 2026

tercerita







«Al paso» llegamos dos veces 

en un primer intento
contamos y olimos libros
a medio uso,
vaciaste tus bolsillos
en tus títulos y en el mío:

en el que me regalaste
me alegró la ballena del logotipo,
una edición de bolsillo
de cuentos de niños traviesos
que trepan globos sin rumbo
y de ases de máquinas volantes;

en los tuyos,
el amor y sus demonios
y la pasión que destruye
a Calisto y Melibea

afuera un aguacero.
comimos galletas de avena y frutos rojos,
bebimos café
pensé que temblabas de frío
tonto, ¡tontísimo yo!

en un segundo intento
los ritmos eran otros,
temblaba yo de calor

sobre la mesa no había libros,
solo una charla
sobre un doctorado francés en astrología,
películas fantásticas que no conocía,
una artesanía vienesa,
el futuro en una mano de cartas,
en las líneas de mi mano,
el pecado y su castigo

en la cueca
la segundita
es preámbulo de la tercerita
y —si los cuerpos quieren—
se puede bailar hasta la muerte



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