yo: soy veneno.
voy. ando derrotado.
tú: la tormenta.
Oh, bleak muse
Speak now through me
The speech of dreams
My somniloquy
Dream, dream, dream
Dream of the night
That sees
That speaks
That shines!
Dream, dream, dream
Dream of the darkness
That seeks
That seethes
With terror divine!
And guide my soul
As the night bird born
Upon Deimosian winds
Through the Gate of Horn
Dream, dream, dream
Dream of the dead
That stir
Awaken
And rise!
víctima lítica,
en el jardín de la gorgona.
témpano vigilante,
confidente de los tordos.
sueña, sueña, sueña:
la muerte.
A Bioy
en medio del mar, una isla, con un solo habitante.
no hay luces que se apaguen, la cúpula tornasol ardiendo.
sin señales, con el viento somnoliento, el silencio
que no abriga, y una idea que cala, persistente.
se repite y se maquina en la cabeza del narrante,
un plan definitivo que resuelva el mareo nocturno,
los ágapes de raíces, los somniloquios húmedos,
el estar delirante, un martillo certero en el frustrado talante.
no será un intercambio versado sobre el estado del éter,
tampoco, sobre el aprecio o desprecio a los gladiolos,
del amor filial de Dédalo por el inconforme Ícaro
y sobre su amor revolucionario por Náucrate.
no. la ilustración expuesta ha sido un desastre.
no hay grieta en su gesto, no hay error en su ciclo,
su imagen es perfecta en su fuga, inasible en su ritmo.
como el día que vuelve sin haber transcurrido, no responde.
habiendo comprendido o decidido a comprender
que no es falta de amor, ni torpeza de los signos,
sino un mundo clausurado en sus propios latidos,
observando una escena cerrada, a él, que sobra, persiste.
elige: ser un personaje fijado en la repetición, perderse,
o entregar su materia al engranaje, el invisible guion,
ser en la trampa radiante de una eterna visión,
por fin percibido -aunque se trate de lo imposible-.
que alguien, si existe, este artificio descifre:
si amé o fui imagen, si fui hombre o reflejo,
si al perderme gané algún paraje en su tiempo
donde el olvido al menos tenga oficio y nombre. dice.
a veces trepo hasta las nubes,
llevo conmigo este cuerpo
y desciendo veloz y me estrello.
me convierto en infinitas piezas de un rompecabezas
y en cada una veo infinitas sonrisas
-taciturnas, redondas, vacías, tiernas, de marfil, salvajes-
arden y se consumen mientras las miro.
me extingo con cada una de éstas,
hasta que recupero, en el último grano de ceniza,
mi forma de cada día.
mis pulmones reconstituidos,
respiran y vuelvo al sueño de la vida y el tiempo.
sin latitudes y longitudes: mis piernas caminan por donde salga el sol
hasta que éste pacte con la noche.
entonces, mis brazos sujetan una cuerda de rayos nocturnos,
trepo por encima del cielo y la espiral negrura.
mis ojos calculan las ondas espectrales
y calibrados distinguen los límites de lo posible.
fuera de él, sonríes al ver mi rutina primitiva.
pienso en un beso y cierras la puerta.
todo se diluye en la oscuridad.
De niño, te conocí
entre mis sueños queridos.
Por eso cuando te vi
reconocí mi destino.
Cuando pensaba que ya no iba a ser,
lo que soñara de pronto, vino.
Tanto que yo te busqué
y tanto que no te hallaba,
que al cabo me acostumbré
a andar con tanto de nada.
Cuánto nos puede curar el amor,
cuánto renace de tu mirada.
Te conozco,
te conozco desde siempre, desde lejos
Te conozco,
te conozco como a un sueño bueno y viejo.
Es por eso que te toco y te conozco.
Te conozco.
El lago parece mar,
el viento sirve de abrigo:
Todo se vuelve a inventar
si lo comparto contigo.
La única prisa es la del corazón
la única ofensa, tener testigos.
- Si no apoya al partido, señorita, escogeré a alguien que si lo haga
- Bueno señor, yo no puedo hacer nada ante dicha consideración.
-¿Qué hacer dios?- Sabe, yo creo en dios - De ello ¿Cuál la implicación?
- Racionalmente, sabe, yo necesito la experiencia y también la paga.
- No es mi problema. Comprometa su apoyo o haré que quede en la zaga.
- ¿Qué hacer dios? deseaba el triunfo en una justa competición,
que mis capacidades de saber y hacer sean objeto de evaluación,
pero ahora debo mentir, te ruego paciencia al lidiar con esta plaga.
- Decídase pronto, si no su actitud rebelde considerare insumisión.
- Fíjese y pregunte a quién quiera que yo apoyo a sus seguidores,
a su fiesta asistí, las fotos en sus redes sociales prueban mi actuación.
- Vaya, vaya. No me lo esperaba señorita, juega a la política con convicción.
- Si señor profesor, -perdóname dios- aprendo rápido de los mejores.
Por otro día en el paraíso salarial, esta vez manejo yo la justa manipulación.
dónde en la ciudad de los abismos te encontrarás
en qué arboleda y banca esperarás el invierno.
al sol, será que buscas también coordenadas
para mirar por donde florecer después o,
si acaso alguien te busca, por donde escapar.
ojalá sigas leyendo historias, a salvo de la maldad.
Lo cierto es que yo iba de un lado a otro, |
te regalo mi suerte. al final de este pasaje ya no me sirve.
guárdala, si acaso no se te ajusta ahora o no te conviene.
si no, libérala. deja que se evapore o que el viento la lleve.
alguien más afortunado podría encontrársela y le dé lustre,
después de volverle el color, podría decir de cuentos azules.
linda, el librero está casi listo, los colores y temas más o menos ordenados.
el sillón con vista al jardín es cómodo.
además tenemos varios almohadones de lana y plumas. no hay excusas.
todavía falta filtrar mejor la luz del lucernario.
será cuestión de mover un par de tejas en el techo.
dejar el ambiente tenue permitirá la lectura a cada hora del día.
para los días nublados y las noches largas, tomacorrientes y lámparas han sido conectados.
las copias e impresiones habilitadas, las tintas a punto. por si toca estudiar.
¿qué te digo de la música? lo básico para una mañana de domingo.
lo extraordinario para el resto de los días. están: la guitarra y nuestras voces.
...y las flores enredaderas en el marco, pacientes, curiosas, esperando, tus ojos.
Sí. Cuando quiera yo
la soltaré. Está presa,
aquí arriba, invisible.
Yo la veo en su claro
castillo de cristal, y la vigilan
-cien mil lanzas- los rayos
-cien mil rayos- del sol. Pero de noche,
cerradas las ventanas
para que no la vean
-guiñadoras espías- las estrellas,
la soltaré. (Apretar un botón.)
Caerá toda de arriba
a besarme, a envolverme
de bendición, de claro, de amor, pura.
En el cuarto ella y yo no más, amantes
eternos, ella mi iluminadora
musa dócil en contra
de secretos en masa de la noche
-afuera-
descifraremos formas leves, signos,
perseguidos en mares de blancura
por mí, por ella, artificial princesa,
amada eléctrica.
maravillosas, titilan en sus últimos latidos.
del silencio viejo y nostálgico son ahijadas.
muy prolijas, catapultas de vida alineadas,
sempiternas de apariencia, racimos nutridos.
violáceos, rojizos y dorados coloridos.
de sus ondas y partículas bien hiladas
acá en la tierra, alimento de bandadas
de wawas y ojos siempre conmovidos.
también de amantes y sueños de mayo.
afirmar el compromiso con la chakana
que el designio, engendre con su rayo.
dar gracias con lo que haya en el aguayo,
a la muerte de las chascosas por la mañana,
proceso universal. de la esperanza: un ensayo.
wawa: niño/a en quechua.
chakana: constelación estelar también conocida como «Cruz del sur». es un indicador en el cielo que marca el tiempo del barbecho en agricultura y del ciclo de fertilidad humana.
aguayo: tejido tradicional andino, de forma cuadrada, sirve para muchas cosas (llevar cosas de un lado para otro, cargar a los bebés, piso portátil para apoyarse sobre el suelo, cubierta de un toldo, etcétera).
chascosa/o: de pelo enmarañado, despeinado/a, en quechua. se denomina chask'a al primer/último lucero en el cielo del alba y del anochecer, en esta región se trata de Venus.
No me conformo, no: me desespero
como si fuera un huracán de lava
en el presidio de una almendra esclava
o en el penal colgante de un jilguero.
Besarte fue besar un avispero
que me clava al tormento y me desclava
y cava un hoyo fúnebre y lo cava
dentro del corazón donde me muero.
No me conformo, no: ya es tanto y tanto
idolatrar la imagen de tu beso
y perseguir el curso de tu aroma.
Un enterrado vivo por el llanto,
una revolución dentro de un hueso,
un rayo soy sujeto a una redoma.
chau, dijo John Denver, sin querer irse de verdad y,
mientras se iba en un avión, sin saber si volverá...
en el jardín de las flores hay un puente estrecho:
lo prudente sería quedarse al este de este edén.
sin embargo, cruzarlo es constante tentación.
conocidas son las historias de profanos que
sin pensar más que en el propio goce.
en el jardín más allá del bien y el mal, te espero.
Antes arder al viento como antorcha
En un desierto de sombras y de miedos,
Que ser la dócil rima de tu mote,
Una colilla breve entre tus dedos.
Original en portugués:
Opção
Antes arder ao vento como archote
Num deserto de sombras e de medos,
Que ser a dócil rima do teu mote,
Um morrão de cigarro nos teus dedos.
a Ray y los y las lectoras
han pasado ochenta y seis días desde que la lluvia radioactiva cayó por última vez sobre la capital. es pronto para saber si los pastizales recobrarán sus verdes en primavera. es abril de nuevo, tenemos todavía un largo trecho de frío hasta el equinoccio de septiembre. resta también saber si los hombres-libro podremos sobrevivir a las bandas carroñeras que pululan por el campo buscando restos de gasolina. por ahora, quienes habitamos en esta pequeña casa de tierra: Cumbres borrascosas, Corsario negro, Cartuja de Parma, Largo adiós, Lobo de mar, Matadero cinco, Divina comedia y 2066, mantenemos el buen ánimo. los invernaderos y los corrales improvisados cumplen con cabalidad su misión. nosotros, además de ser discursos literarios caminantes, también somos campesinos iniciados. un año ha parecido diez. a fuerza de conocernos, sabemos mucho sobre las dialéctica del romance, de Honorata y Emilio, Heathcliff y Catherine, Paolo y Francesca. Argumentamos que Marlowe podría resolver algunas intrigas en Ciudad de México pero difícilmente en Tijuana. deseamos todos algún día conocer Parma, toda Italia, il mondo. También bromeábamos sobre que trabajar el campo nos hará tan fuertes y pronto seríamos lobos de tierra, claro: menos cínicos.
"Ángel caído", fotografía de Federico Ferro
en su melancolía de animal terrestre,
recordó los juegos con sus hermanos.
ora triste, ora inhóspito, extraña ser
el preferido en el seno de lo eterno.
ora rabioso, obstinado en terquedad,
de color nocturno, desafía la belleza
de lo absoluto del tiempo universal,
en la mortalidad de su carne rebelde.
con el destino definido, mira la historia.
el desdén de sí se desintegra con las alas.
un luzbel plenamente humano
yerguese orgulloso sobre la montaña.
henchido de voluntad, sus manos sabias
modelan las rocas y el barro.
surge una morada, luego mil ciudades.
los hombres ya no están solos.
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