miércoles, 30 de septiembre de 2026

humor muscular




 


llueve, 
escucho una sinfonía de esas
que evocan un romance que no tuve.
estoy solo y sonrío con ternura 
ante el abandono del día, 
el vacío de la habitación,
el recorrido de la noche sobre mi,

no tengo frío, 
la estufa sigue en su lugar.
no hay motivo para interrumpir la música,
mucho menos 
el estado de humor muscular.
en mis piernas, el rostro.

voy al tercio de un nuevo libro,
mañana madrugo,
sin embargo voy embalado a completarlo

una sirena interrumpe el trance
vuelo a habitar el caos.
se acabó el disco,
se acabó el libro.
buenas noches.





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